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Opinión



Suprimir y disminuir plurinominales: Razones insuficientes

Jueves, Marzo 16, 2017 - 17:56
 
 
   

La propuesta presentada por el PRI carece de sólidos fundamentos. Atenta contra minorías ciudadanas.

La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión se conforma por 500 legisladores, 300 que corresponden al 60 por ciento del total, son electos por el principio de mayoría relativa y 200 el 40 por ciento, por representación proporcional. Por muchos años el Partido Revolucionario Institucional (PRI) mantuvo una mayoría absoluta, misma que fue perdiendo de manera gradual con las reformas políticas aprobadas desde 1977.

Debo recordar que en 1997 el PRI por primera vez no obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y en el 2000, después de 70 años, perdió por primera vez la elección presidencial.

En enero del año actual, la fracción del grupo parlamentario del PRI, presentó una iniciativa para reducir en el Congreso de la Unión el número de legisladores plurinominales a la mitad, es decir, a 100 diputados; y suprimir en su totalidad este principio en el Senado, donde actualmente son 32.

Adicionalmente, esta iniciativa deja al margen reformar el contenido actual de la fracción IV del artículo 54 constitucional convirtiéndola en antidemocrática, la misma señala que “ningún partido político podrá́ contar con más de 300 diputados por ambos principios”, por lo que al reducir el número de integrantes en la Cámara de Diputados a 400, estaría otorgando licencia para que exista la posibilidad de que una sola fuerza política pueda aprobar reformas sin la necesidad de entablar acuerdos incluyentes entre a las distintas fuerzas políticas.

Sólo dos son las razones que sostienen la iniciativa, la primera argumenta que “retrasa la toma de decisiones y limita los consensos entre las diferentes fuerzas políticas”; mientras que la segunda señala que “la dieta de cada legislador tiene un alto costo, pues se constituye principalmente por prestaciones, gastos de representación, personal, entre otras”. Ambas me parecen insuficientes, además que no hay señalamiento alguno en relación con el artículo 54, fracción IV.

De los nueve párrafos que la componen, cuatro de ellos hacen referencia directa a la reducción de gastos que se obtendría de ser aprobada la iniciativa, dos se refieren a la eficacia en los trabajos del Congreso de la Unión y los tres restantes justifican lo innecesario de mantener espacios para las minorías.

Con respecto a los primeros argumentos, en términos cuantitativos la iniciativa no brinda una justificación coherente, únicamente compara la integración del Poder Legislativo en México con el de Brasil y de Estados Unidos, contrastando que en esos países existe un número menor de legisladores pese a que tienen mayor población y entidades federativas. No obstante, hay que comparar lo comparable para no caer en errores.

La integración del Poder Legislativo norteamericano, es muy diferente a nuestra realidad, en la integración de sus cámaras no se incluye el principio de representación proporcional, sólo el de mayoría. Lo mismo sucede al tomar en cuenta la comparación con Brasil, donde la Cámara de Diputados se integra por el principio de representación proporcional con lista abierta, mientras que el Senado se integra únicamente bajo el principio de mayoría.

En el último párrafo de la iniciativa se afirma que la propuesta busca que se “…facilite el debate responsable, un trabajo en comisiones más ordenado, mayor agilidad en la asignación de responsabilidades de los legisladores, así como la definición de prioridades del Congreso de la Unión”, esta afirmación está relacionada con el diseño de cada Cámara en cuanto al retraso en la toma de decisiones y la limitación de los consensos entre las diferentes fuerzas políticas, sin embargo es contradictoria con el objetivo que persiguen, ya que el diseño busca que una decisión se sustente en un consenso que incluya a diversas fuerzas políticas, garantizando por ende actos legislativos plurales.

Si lo que se busca con esta iniciativa es la eficacia del Congreso de la Unión, hay que impulsar una reforma a la reglamentación que rigue el funcionamiento de la institución antes que modificar un diseño que ha sido reconocido por la gran mayoría de los estudiosos como el supuesto que ha permitido en una parte importante el avance democrático que ahora vivimos

La iniciativa tampoco menciona el ahorro que representaría la supresión de los 100 diputados plurinominales, incluyendo los gastos que en dicha propuesta se mencionan, como prestaciones, gastos de representación, personal, entre otras. Tampoco demuestra la forma en que esta medida apoyará a la economía mexicana pese a que vivimos una etapa de crisis económica. Y aunado a lo anterior tampoco se toca el tema de salarios y privilegios económicos.

Entonces, ¿es necesario que los diputados ganen aproximadamente $150,000.00 al mes de salario, una vez descontadas todas las obligaciones tributarias? ¿Es prudente que un senador tenga $250,000.00 de salario al mes para realizar dignamente su trabajo? Sin considerar que esta cantidad aumenta si se es integrante de alguna o algunas comisiones, y aumenta más si preside alguna comisión, ¿por qué no mantener la pluralidad y ajustar salarios?

Es imposible aceptar una propuesta con tan débiles razones. Ciertamente en muchos foros se ha discutido este tema, sin embargo en todos se aprecia que los costos políticos son más altos que los económicos o administrativos. Esta será una prueba para que los grupos parlamentarios con menor número de legisladores minoritarios en ambas Cámaras demuestren la necesidad de su inclusión en las legislaturas federales, y para que los ciudadanos nos involucremos en el tema de forma objetiva sin anteponer el discurso sobre la razón.

Cabe resaltar que la iniciativa lejos de promover la integración de distintas fuerzas políticas que son expresión de muchos ciudadanos está acotando la pluralidad, tan necesaria para el funcionamiento de la democracia; en sí, lo que se está orquestando es un golpe a las minorías y su representación en la vida pública a partir de una iniciativa elitista que sólo busca centralizar el poder entre grupos políticos y empresariales consolidados que lejos de beneficiar a la ciudadanía los ha beneficiado de manera particular.

Si bien, existe un rechazo permanente por parte de la ciudadanía hacia los diputados plurinominales e incluso un gran sector promueve su desaparición, esta propuesta no puede sostenerse de manera laxa como la iniciativa que promueve el PRI, no se puede justificar un tema de trascendencia nacional con argumentos tan vagos o apelando al sensacionalismo de lo económico en un momento de crisis, por el contrario, si realmente se quiere modificar la estructura de ambas Cámaras se debe llevar a cabo con un análisis contundente y una investigación objetiva que refleje las necesidades políticas del país siempre teniendo en mente el beneficio para la nación y no para una camarilla política.

 

[El autor es Coordinador de los Posgrados en Derecho de la Universidad Iberoamericana Puebla.

 

Mail: bretonbetanzos@hotmail.com

 

Twitter: @Abretonb]


Semblanza

José Antonio Bretón Betanzos

Es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional y Amparo, Maestro en Ciencia Política y Doctor en Derecho. Obtuvo el reconocimiento de experto internacional en Derecho Electoral por parte de la UNAM. Ha sido docente en licenciatura y posgrado en diversas universidades, y participado como conferenciante en foros nacionales e internacionales. Se desempeñó como funcionario electoral, Secretario General y Director General, del Instituto Electoral del estado de Puebla. Actualmente es Coordinador de Posgrados en Derecho de la Universidad Iberoamericana de Puebla, asesor jurídico del Observatorio de Salarios y Secretario de la Barra Mexicana, colegio de abogados, Capítulo Puebla.

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