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Opinión



Recordando a Miguel Aroche Parra

Miércoles, Julio 27, 2016 - 20:43
 
 
   

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Con motivo de la entrega del acervo personal de don Manuel Moreno Sánchez al Archivo general de la Nación por parte de sus hijos, recientemente nos visitó Héctor Moreno Toscano  en  el programa  de radio por internet “itinerantes”,  que se transmite martes a martes por la página “México Prioridad” de 2.00 a 3.00 P.M.; ocasión en la que aludimos a un común conocido de ambos  como lo fuera  don Miguel Aroche Parra,  otro gran mexicano,  fallecido lamentablemente  unos cuantos días previos al referido  encuentro radiofónico.

Viejo militante del Partido Comunista Mexicano en sus  aciagos días  como organización clandestina y proscrita, identificado con las protestas  que llevaron al cabo los trabajadores ferrocarrileros en el año de 1958 y que diera pie a  la trama novelística de Fernando del Paso: “José Trigo”, Miguel Aroche Parra habría sido un destacado activista  de toda la vida en los movimientos campesinos de los que , por su parte,  hiciera una brillante reflexión Héctor Moreno Toscano en la ya referida emisión del  programa  Itinerantes.

 Muchos años atrás, acompañé en la ocasión  a Miguel Aroche Parra a una asamblea en Ocoyoacac, localidad en la que construía su liderazgo político el ya también finado  Octavio Moreno Toscano, evento que se prolongaría  por horas hasta bien entrada la madrugada,  intervalo en el que se dedicó a escuchar y a ofrecer solución social y política a todos aquellos que quisieran plantearle algo.

 En el trayecto de ida y de regreso  entre  la  zona de la  Marquesa   y la Ciudad de México, platicamos largo y tendido   sobre diversos conocidos en común, recuerdo  que lo hicimos ampliamente  sobre el formidable activista sindical que fuera  Juan Ortega Arenas y también Donato Miranda Fonseca, quien inspiraría al personaje del alcalde del puerto de Acapulco, según la trama  de la novela de Luis Spota “casi el paraíso”, cargo que, dicho sea de paso,  efectivamente ostentó  Miranda Fonseca en algún  momento de su carrera política; y  se explayó, asimismo,   sobre la situación que forzó a Lucio Cabañas a responder con una emboscada a la presencia ofensiva del ejército en la región de la Montaña de Guerrero.

Días después organizó una comida en su casa, típica casa de clase obrera como correspondía a un maestro rural,  pese a que, en esos momentos,  era diputado federal por el Frente  Democrático Nacional, ocasión en la que, tras las viandas correspondientes  del caso,   se hizo de su  guitarra y comenzó a  interpretar  la clásica canción del compositor oriundo de Tecpan de Galeana,  José Agustín Ramírez Altamirano : “Por los caminos del sur”.

A partir de las 10.00 horas del viernes 29 de julio,   en el auditorio de la Escuela Normal Superior Federalizada del Estado de Puebla que se ubica en la  Calle Azteca Número 2 de la Unidad Territorial  “Quetzalcoatl”,  municipio de San Juan Bautistas Cuautlanzingo ( antiguo Camino Real a Cholula), se habrá llevado a cabo un foro organizado por la agrupación “Opción Ciudadana” sobre la denominada “Reforma Educativa”, y hoy que se pretende etiquetar como delincuentes a los estudiantes de la Escuela  Normal Rural de  Ayotzinapa “ Maestro Isidro Burgos”, vale la pena rendirle honores póstumos a uno de sus egresados,   el cual,  ciertamente conocería  las prisiones del país en múltiples ocasiones a lo largo de su fructífera vida ,  descanse  en paz,  Miguel Aroche Parra.

albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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