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Opinión



Renuncie Procurador Carrancá

Lunes, Septiembre 15, 2014 - 15:58
 
 
   

Renuncie, señor Procurador de Justicia, Víctor Antonio Carrancá Bourget.

Después de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos lo ha exhibido como un abogado y alto funcionario  mentiroso   --prueba de ello es que el gobierno de su jefe Rafael Moreno Valle Rosas ha aceptado las recomendaciones de dicho organismo---  debe usted renunciar.

Las razones son varias para pedir públicamente su renuncia. Además de la mentira, su buen nombre y su apellido los ha enlodado. No lo haga más.

No puede decepcionar a sus ancestros, maestros de cientos de generaciones de la Facultad de Derecho de la UNAM.

Si renuncia, los poblanos lo recordarán como un abogado que procuró la justicia con dignidad, y prefirió evitar las mentiras presionado por su jefe.

No más mentiras señor Procurador, eso de la onda expansiva de un cohetón, nadie lo creyó.

Sabemos que lo obligan mentir, pero no haga caso.

Primero es su nombre y su apellido de polendas en el mundo jurídico nacional.

De otro modo pasará a la historia local y nacional como un Procurador mentiroso que prefirió el chambismo y el dinero que le pagamos con nuestros impuestos con el riesgo de los gritos y sombrerazos.

Renuncie Procurador, es mejor la dignidad. Aún es tiempo.

ABOGADO RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS

En el portal e consulta, en el diario Síntesis y otros medios de comunicación, al arribar usted a Puebla al cargo de Procurador, mencionaron como a su señor padre al abogado Raúl Carrancá y Rivas.

Por si no lo supo o no lo recuerda, su padre, fue Premio Universidad Nacional 2005 en el área de docencia en ciencias sociales. Tuvo 54 años de labor docente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Pasó casi todo su tiempo en las aulas, con desempeño ejemplar, cercano, amigable y preocupado con sus alumnos y sus colegas. Empezó en 1951, en la Escuela Nacional Preparatoria, como profesor de literatura universal, de lengua y literatura españolas, y de oratoria.

Se recibió de abogado con la tesis “La participación delictuosa: doctrina y ley penal”. Luego fue catedrático de Derecho Penal en la Facultad de Derecho de la UNAM.

En la Facultad de Derecho, el doctor Carrancá y Rivas está considerado como una de las voces más autorizadas en materia de Derecho Penal. Por más de siete años, dirigió el Seminario de Derecho Penal.

Además de impartir seminarios en Francia y España, sus escritos son muy valiosos jurídicamente. Ha escrito innumerable libros.

ABOGADO CARRANCÁ Y TRUJILLO

Y qué decir de su ancestro, el entonces juez Raúl Carrancá y Trujillo, quien por vez primera aplicó el sicoanálisis con el homicida Ramón Mercader para que confesara los detalles del crimen del líder bolchevique ruso León Trotsky, acecido en la ciudad de México en 1940.

Fue editor de la revista Criminalia, donde detalló su intención de analizar a reclusos a la luz de la técnica del sicoanálisis. Mantuvo entonces correspondencia con Sigmund Freud al respecto.

Le recuerdo, Procurador Carranca, el discurso del 26 de abril de 1962, cuando el entonces rector Ignacio Chávez presidió la ceremonia de entrega de insignias doctorales a la generación saliente de la Facultad en ese ciclo, del doctor Raúl Carrancá y Trujillo:

Ahí destacó las características que distinguen a los estudiosos de la legalidad de quienes no lo son:

1. El abogado tiene que ser un hombre dotado de probidad moral; pues siendo el intérprete del derecho, que es ciencia cultural, y teniendo por fin último de su actividad la justicia, que es valoración cultural también, maneja categorías que son la expresión del espíritu y de la conciencia de un pueblo, categorías que son de naturaleza moral.

2. El abogado lo que maneja es el arsenal de las pasiones humanas, haciendo de su estudio un laboratorio en el que, con el razonamiento, disecciona los sentimientos del corazón humano; pero en todo caso lo que enjuicia es un problema moral porque su consejo y la actualización que busque, en la ley, de las soluciones adecuadas, tenderán a resolver el problema de una familia, o el de unos hijos, o el de un hombre que se halle privado de lo que tanto pueda importarle, su libertad, o el del peligro que por recobrarla corra la sociedad entera.

3. Para que la probidad moral del abogado resplandezca, se requiere firmeza de carácter. No se puede servir con lealtad, sin sentirse firme y seguro ante la propia conciencia y sin hacer sentir esa firmeza y esa seguridad. No caben en el abogado actitudes vacilantes.

4. El abogado ha de ser depositario de una cultura humanística, que no puede estar reducida tan sólo al material legislativo que ha de manejar.

5. La garantía de nuestra vida, de nuestra libertad, de nuestra salud, de nuestra propiedad, de nuestra reputación en suma, de todos nuestros derechos, está la justicia, cuya expresión objetiva es la ley. Sin ordenación y ley la vida social es imposible.

Usted debe ser congruente con sus antepasados.

Mucho más dijo e hizo el doctor Carrancá y Trujillo. Fue catedrático de la UNAM más de 30 años,  juez penal y magistrado del Tribunal Superior de Justicia del DF, director de la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales,  fundador de la Academia de Ciencias Penales.

Renuncie Procurador Carrancá. Panistas muy puros han sido corrompidos y cambiados. El sueño presidencial terminó en Chalchihuapan.

La sombra de la muerte de un niño acompañará para siempre al gobernador. Un buen abogado debe ser probo y honesto, como asentó Carrancá y Trujillo.

En fin, como escribió don Pedro Calderón de la Barca en La Vida es Sueño:

Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Que hay quien intente reinar,

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

raultorress@hotmail.com


Semblanza

Raúl Torres Salmerón

Abogado egresado de la UNAM. Fue reportero de El Heraldo de México, director de La Voz de Puebla, subdirector y director de El Sol de Puebla, director de Comunicación Social de los alcaldes Jorge Murad, Guillermo Pacheco y del gobernador Manuel Bartlett, director de El Heraldo de Puebla y director de El Popular, diario imparcial de Puebla.

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