Karla López Albert

Karla López Albert

  • Israel Velázquez G.

Qué pasa por la cabeza de aquellos que intentan obligar a una mujer a abortar, qué piensan o sienten quienes piensan que pueden decidir sobre la vida del otro, de los otros. Cómo hacerles entender que cada ser humano es libre de decidir sobre su propio cuerpo y que la mujer, sólo ella, debe decidir si sigue o interrumpe un embarazo.

¿Cómo entender las presiones a las que fue sometida Karla López Albert por su novio, Manuel Forcelledo Neder, para abortar?

Dónde, quién nos debe enseñar que es necesario ser libres “con derecho a la diferencia, sí, pero sin diferencia de derechos”, para decirlo en palabras de Ángel Gabilondo. Necesario es que se haga algo desde las instituciones, porque no basta con imprimir folletos sobre prevención de embarazos o sobre paternidad y maternidad responsable.

Está visto: la impresión de dípticos y trípticos es una salida fácil de los gobiernos para decir que se hace algo… nuestra formación debe pasar por respetar al otro, por enseñar y aprender; debemos procurar que nuestros jóvenes tengan la mayor cantidad de información para que sean capaces de tomar sus propias decisiones.

Eso, creo, se llama responsabilidad y ésta debe ser compartida. Insisto, ¿qué pasó por la cabeza de Forcelledo Neder para intentar obligar a Karla López Albert a abortar? ¿Qué hubo en la cabeza de quien la asesinó?

Algo están haciendo mal nuestros gobernantes, nuestras instituciones todas cuando tenemos hombres que deciden golpear y matar a sus parejas si éstas no renuncian a sus derechos para que ellos, en toda su pequeñez humana, decidan por ellas.

Algo están haciendo mal las autoridades ministeriales de Puebla, que de no ser por la “ayuda” que recibieron de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, seguirían declarando que “estaban investigando”.

Importa la lentitud con la que actuaron los ministeriales, importa la intensa campaña de los familiares de Karla quienes, como muchos, saben que necesitan actuar porque sus autoridades son capaces de decirse indignados y hasta de exigir justicia, cuando son ellas mismas las que deben procurar que no haya asesinatos y menos uno como el de Karla López Albert.

Y no se trata sólo de un asunto de prevención, palabra ésta tan de moda en el actual sexenio y a la que, orondos, se suman todos porque eso es más importante que la desaparición de una mujer con cinco meses de embarazo.

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Israel Velázquez G.