La libertad de los cielos y el avión de San Fernando de Apure

La libertad de los cielos y el avión de San Fernando de Apure

  • Atilio Peralta Merino
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Las  “libertades  de los cielos”,  reproduce los lineamientos fijados en los albores del siglo XVII por Hugo Grocio en referencia a la navegación en alta mar, habiendo quedo plasmadas en la “Convención de Aviación Civil Internacional”,  conocida comúnmente  como “Convención de chicago”, dado que su texto fue formulado en Illinois el 7 de diciembre de 1944, aún cuando su texto habría sido suscrito en la Ciudad de Buenos Aires el 24 de septiembre de 1968.

Siguiendo los lineamientos del “Derecho del Mar”, las aeronaves oficiales gozan de inmunidad internacional,  situación que al parecer habría sido desconocida por las autoridades aeroportuarias europeas al inicio  del pasado mes de julio , cuando, en clara contravención al Derecho Internacional Público restringieron el aterrizaje del avión que trasportaba al Presidente de la República de Bolivia.

 El avión de matricula mexicana Hawker 400-731, incinerado por orden de Vladimir Padrino López ,  jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ,  en una pista de aterrizaje clandestino ubicada en las inmediaciones de San Fernando de Apure, ha desencadenado una crisis internacional que, lejos de lo que el lugar común invitaría a reproducir en éste espacio, si tiene precedente en los tiempos recientes.

El 10 de abril del 2006, el avión DC9 con matricula N900SA se habría estrellado en  Campeche mientras era conducido por un piloto del staf de la Comisión Nacional de Agua, y de , al parecer, haber sido hostigado y perseguido por aeronaves oficiales de nuestro país, dado que  transportaba un cargamento de 5.6 toneladas de cocaína procedente de Venezuela cuyo  destinatario habría sido , al decir de los boletines de prensa, emitido en la época por la Procuraduría General de la República, el legendario Joaquín “el chapo” Guzmán.

 En el plazo comprendido entre el mes de  julio del 2003 y mayo del 2007,  un individuo apodado “el pirri” e identificado por la PGR con los nombres de Pedro Antonio Alatorre Damy o Pedro Barraza  Urtúastegui, indistintamente;  habría transferido a Stephen Adams en Florida,  la cantidad de 13 millones de dólares por concepto de la compra de varios aviones, entre los que se encontraría, precisamente,  el aeronave estrellado en Campeche; transferencia que se habría llevado a cabo a través de la tristemente célebre “Casa de Cambio, Publa”.

Stephen Adams se habría destacado como promotor del Partido Republicano y prominente aportante a la campaña  de Georg Bush Jr. a la “Casa Blanca”, así como a la del senador por Florida y destacado integrante  de la  “Fundación cubano-americana” : “Mel” Menéndez

El artículo 5° de la “Convención de Chicago” establece:

“…cada Estado contratante se reserva, por razones de seguridad de vuelo, el derecho de exigir que las aeronaves que deseen volar sobre regiones inaccesibles o que no cuenten con instalaciones y servicios adecuados para la navegación aérea, sigan las rutas prescritas u obtengan permisos especiales para tales vuelos. “

Derribar una aeronave privada,  que atraviesa el territorio nacional sin las autorizaciones correspondientes al caso, no debería mover a mayor asombro,  al menos en caso de conocerse  las disposiciones  contenidas al respecto en  la “Convención de Chicago”; claro que, el avión de matricula mexicana Hawker 400-731, habría sido incinerado en  tierra, y ello,  a todas luces,  abre interrogantes que , a no dudarse, más temprano que tarde tenderán a ser esclarecidas con revelaciones cuyas repercusiones que muy probablemente nos sorprenderán sobremanera.

Albertoperalta1963@gmail.com

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