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Policía federal relata la manera en que capturó a El Chapo

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 Sábado, Noviembre 17, 2018

El 8 de enero de 2016, el agente federal persiguió en Sinaloa un automóvil Focus que tenía reporte de robo y cuando lo detuvo se dio cuenta que dentro del vehículo iba El Chapo Guzmán

La Policía Federal publicó el relato íntegro del agente que capturó a Joaquín El Chapo Guzmán. En el texto, de manera general el policía hace un recuento desde el momento en que se le ocurrió ser agente de seguridad hasta que ocurrió la captura de El Chapo Guzmán.

El 8 de enero de 2016, el agente federal persiguió en Sinaloa un automóvil Focus que tenía reporte de robo y cuando lo detuvo se dio cuenta que dentro del vehículo iban Orso Iván Gastélum Cruz, alias El Cholo Iván y Joaquín El Chapo Guzmán.

“El día de la detención de Joaquín Guzmán, El Chapo, yo estaba en el tercer turno en Los Mochis, Sinaloa. Debía cubrir el horario de las once de la noche a las siete de la mañana”.

“En el día, por la carretera Los Mochis-Navojoa, circulan muchos vehículos, incluyendo agricultores y gente que se dedica a la pesca, mientras que en la noche hay muy poca circulación”.

“Un turno cualquiera implicaba realizar mis recorridos, hacer folios de infracción si era el caso y en general, estar al pendiente de prevenir y atender cualquier delito que se pudiera registrar”.

“Ese día se sentía algo raro. A las tres o cuatro de la mañana, comenzamos a escuchar helicópteros cerca, lo que me pareció extraño debido a que Los Mochis es una ciudad pequeña. Me imaginé que podría tratarse de un operativo de SEDENA o Marina, pero no más”.

“Estábamos tres patrullas en el servicio. Yo conducía la patrulla acompañado de otro compañero, estaba también el Responsable de Turno o RT y otros compañeros más en la carretera que va hacia el norte, en los límites con Sonora”.

“A mí me tocó cubrir de Los Mochis hacia el sur, rumbo a Guasave”.

“Era una madrugada más sola que de costumbre. En algún momento, nos reunimos con el RT en uno de los tramos”.

—Está medio raro, ¿ya escuchaste a los helicópteros?

—Yo también escuché. ¿Qué será?

—No, pues quien sabe. Ahí nos vemos al rato.

“Y el RT siguió con su recorrido”.

El policía cuenta que cuando amaneció escucharon disparos y se acercaron a Los Mochis para reunirse en un puente. Creían que los disparos que escucharon podrían estar relacionados con un enfrentamiento entre delincuentes de la zona, pero el radio operador les dijo que había que estar alerta porque se trataba de un operativo de la Marina.

A las seis de la mañana, le avisaron al policía que estuviera atento en la carretera porque ya iba a llegar el primer turno.

“Me tocó quedarme debajo del puente donde nos habíamos reunido, desde donde se veía la afluencia de vehículos que venían de la ciudad para salir a la carretera”.

“Al poco tiempo cesaron los disparos y el ruido del helicóptero”.

“Instantes después recibimos vía radio la información sobre un reporte de robo de vehículo por parte del C4, instancia que sube a todas las autoridades este tipo de información por si tenemos contacto con el vehículo”.

En cuanto les avisaron del automóvil robado, el policía y su compañero vieron sobre la carretera el Focus rojo que les habían reportado. No lo podía creer, porque acababan de robar el vehículo en la ciudad y la distancia era grande hasta donde ellos estaban, pero se convenció que era el auto porque identificó las placas y de inmediato comenzaron a perseguirlo.

“Estaba debajo de la patrulla junto con mi compañero, cuando a los diez minutos vi que venía el carro Focus rojo reportado. ‘¿Tan pronto?’, pensé, ‘no creo que tan rápido llegue aquí si se lo robaron en el centro’”.

“Sólo alcancé a ver los últimos números de la placa y luego corroboré con mi compañero los datos del reporte”.

“Todavía vi cómo el vehículo se paraba con toda naturalidad ante una señal vial de ‘alto’, para segundos después dar la vuelta a la izquierda e ingresar a la carretera con dirección al sur”.

“Con la duda sobre si se trataba del vehículo robado, inicié el camino para verificarlo”.

“Más adelante se encontraba mi RT, a quien le hablé por radio: Jefe, pasó un carro, un Focus rojo, nada más alcancé a ver los últimos números de la placa. No estoy seguro, voy a pararlo para que sepas y si es positivo, me ayudes’”.

“No aceleré mucho el vehículo porque estaba lloviznando y el pavimento estaba mojado, pero lo alcancé con facilidad”.

Cuando los policías le ordenaron al conductor del vehículo que se detuviera, obedeció como si no pasara nada. Los policías comprobaron que se trataba del vehículo reportado como robado y extremaron las precauciones.

El conductor se bajó del Focus y les dijo que lo ayudaran porque llevaba al patrón. Cuando el policía escuchó la frase se acercó a mirar dentro del vehículo y descubrió a Joaquín El Chapo Guzmán.

“El RT y yo le dimos alcance al mismo tiempo al vehículo y le solicitamos el alto. El vehículo se detuvo de manera normal”.

“Al notar que las placas coincidían con el reporte de robo, nos bajamos de las patrullas con mayor precaución”.

“Del Focus se bajó primero el conductor, quien hizo contacto con el RT, mientras que yo me paré del otro lado de la patrulla para darle cobertura.

Comandante, traigo al patrón, échenme la mano —alcancé a escuchar que decía el conductor, lo que me pareció muy extraño—.

“Caminé y me paré del lado del acompañante del vehículo. Abrí la puerta y el pasajero se me quedó viendo: ¡Ah, canijo, es El Chapo!, pensé”.

Comandante, comandante, échenme la mano.

—A ver, ‘patrón’, bájese tantito.

“Lo bajé y lo tomé del hombro. Alcancé a ver que traía una pistola debajo de sus piernas, por lo que rápido lo jalé para conmigo, como abrazándolo para ver si no traía un arma fajada”.

“Lo jalé y empecé a caminar a la parte trasera de mi patrulla. Cuando iba llegando a la puerta le puse rápido las esposas.

—¿Por qué comandante? ¿Por qué me esposas? ¿Por qué me tratas así? —me decía—.

—Espérese, espérese, ahorita vemos —le contesté—.

“Abrí la puerta de la patrulla y lo aventé hacia adentro.

—Espérese, ¿por qué me trata así? —me gritó—.

“Cerré la puerta y vi que todavía mi RT interactuaba con quien en ese momento supe que era El Cholo. Le grité que lo esposara y enseguida lo empujó hacia adelante y le puso las esposas.

—Es El Cholo y acá traigo a El Chapo —le grité—.

—¿Qué vas a hacer? —me dijo el RT—.

—Vámonos de aquí, nos van a matar —le contesté, mientras comencé a ver que a lo lejos había un fuerte movimiento de vehículos en la carretera—.

—Lléveme a Che Ríos. Ahí está mi gente, ahí nos van a apoyar —dijo El Chapo—.

—Sí, sí, ahorita vamos para allá —respondí—.

El policía comprendió que si llevaba a El Chapo a donde se lo pedía, ahí mismo lo hubieran matado, así que decidió echar a El Chapo en su patrulla y alejarse del Focus robado.

En cuanto se puso en camino El Chapo le volvió a pedir que lo llevara a Che Ríos y como vio que el policía no cedía, cambio su estrategia y le ofreció tres empresas en Sinaloa, y como el policía siguió sin hacerle caso, El Chapo le ofreció 50 millones de dólares, para que no volviera a trabajar en toda su vida.

“En mi mente estaba claro que no tenía nada qué ir a hacer a un lugar en donde me esperaba una muerte segura. En el primer retorno me di la vuelta en sentido contrario. Nadie sabía que yo llevaba a El Chapo en mi vehículo”.

“Del otro lado comenzaron a pasar distintos vehículos, mientras yo seguía mi camino en el sentido contrario. Primero pensé en ir a la oficina de Policía Federal, pero eso significaba entrar a la ciudad y un gran riesgo, así que lo descarté. Luego me acordé de la guarnición militar, un lugar a donde a veces íbamos a hacer prácticas de tiro y que estaba sobre la carretera. ‘Ahí es un lugar seguro’, pensé.

“Pasé el entronque de Los Mochis rumbo a la guarnición, mientras que mi pasajero insistía que lo lleváramos a Che Ríos.

—Ahorita, ahorita, espérese tantito. Ahorita vemos qué hacemos —le decía—.

—Bueno, bueno, está bien, está bien —me dijo sin ponerse agresivo—.

“Cuando iba a medio camino, a lo lejos vi unas camionetas y sentí miedo. Entonces vi un hotel donde a veces comíamos y se me hizo fácil meterme. Sabía que ahí era menos probable que me encontraran”.

“Adentro, comencé a marcar. Para ese momento, el RT ya le había informado al Jefe de Estación que yo traía a El Chapo en mi patrulla”.

“Nunca estuvo en duda avisarles a mis compañeros y mandos. Los conozco y tengo plena confianza en ellos”.

“Estuve a solas con él un rato. Fue entonces cuando me ofreció dinero”.

—Ayúdeme y no va a volver a trabajar. Comandante, dígame qué quiere pero ya écheme la mano.

—Ahorita vemos, ahorita platicamos de eso.

—Le ofrezco dos o tres empresas de aquí de Sinaloa; es más, le dejo 50 millones de dólares, para que no vuelva a trabajar nunca en su vida.

—Ahorita, espérese. Ahorita vemos qué hacemos.

Comandante, no se vale. Tanto huir y tanto dinero para que usted venga y me entregue. No se vale.

—También entiéndame, estoy haciendo mi trabajo. Nadie me dijo que ahí venía usted. Yo soy policía y estoy haciendo mi trabajo. No vaya a creer que alguien me avisó.

—No, ya sé. Ese fue un atorón bien.

—Ahí está. Nomás entiéndame que es mi trabajo.

—Está bien, comandante.

“Se quedó callado, se agachó y no me volvió a hablar o a ofrecerme algo”.

“Al poco rato llegó el RT en la otra patrulla con El Cholo y nos quedamos ahí en la habitación, con los dos hombres esposados”.

“Me asomé y vi que había personas en la azotea, pero me di cuenta que eran compañeros policías federales que ya estaban dando el apoyo”.

“Luego bajó un helicóptero de Marina y llegó SEDENA”.

“Yo ya estaba más tranquilo por todo el apoyo de las instituciones que había en el lugar. Entonces llegaron integrantes del grupo de operaciones especiales de la Marina, que se asomaron a la habitación donde estaba El Chapo”.

—¿Tú fuiste, verdad?

—No, no.

—¡Ah, cómo no! No sabes lo que acabas de hacer.

“Con una cara de satisfacción y emoción, el marino se dio la media vuelta y se fue”.

“Hay quien me pregunta por qué no acepté el dinero que me daba. Para mí fue sencillo: aún con todo su dinero, lo vi sucio, mojado, venía del drenaje, maloliente”.

“Y yo nunca me quería ver así. ‘Cincuenta millones de dólares que en mi vida me voy a gastar, pero así me voy a ver, huyendo’”, pensé.

“Como policía, hice lo que debía de hacer. Es El Chapo: detenlo, espósalo y llévatelo. No había otra opción”.

Aquí puedes ver el texto completo: https://www.gob.mx/policiafederal/articulos/el-tiburon-181247?idiom=es

Crédito de la foto https://www.gob.mx/policiafederal

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