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En la casilla escuché truenos; no pensé que fueran disparos de verdad

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 Martes, Julio 10, 2018

Una capacitadora electoral jura que no volverá a participar en una elección pese a estar orgullosa de su joven personal reclutado

"Mi trabajo es convencer a las personas insaculadas para que participen en el proceso electoral", dice María de Lourdes Diego Castro, de 30 años de edad y de profesión estomatóloga.

Ella fue capacitadora electoral del INE en el Distrito 12 Federal en la ciudad de Puebla. Pero luego de la violencia del 1 de julio, de la que fue víctima, asevera: "Ante lo sucedido no volveré a participar como capacitadora electoral en una elección en Puebla."

En su testimonio, hecho llegar a e-consulta, describe cómo estaban las cosas ese día en la sección electoral 1187:

 Gente muy alborotadora pero que se ve que no eran vecinos de ahí, sino que mandada tal cual para alterar a los ciudadanos. Y a las 4:50 ya cuando estaba entregando las últimas cemitas que había comprado oigo “zaz, zaz, zaz,zaz”,y yo pensé que eran cuetes por lo mismo de que todo el día había sido muy estresante, yo pensé que alguien había pasado así con una paloma, nunca pensé en mi vida que fueran balazos. Yo seguía entregando la comida y en eso veo que los funcionarios se tiran al suelo y ya me volteo y veo a un tipo adentro de la escuela literal apuntándome con la pistola y empieza a disparar y corro. Los que no se tiraron al piso corrimos, cada quien en distintas direcciones, yo no estaba consciente de que realmente era una balacera.

Una cosita de nada que me rozó, pero sentí caliente. Al tipo que me estaba apuntando si lo veo sí lo identifico, y al mismo tiempo entraron más hombres pero ya no los pude distinguir porque fueron con los funcionarios y los representantes hacia dónde estaba la gente y todos corrimos a dónde pudimos.

“Unos subieron las escaleras, derecha-izquierda, y los que estábamos más al fondo nos metimos al baño que estaba abierto para encerrarnos más inmediato. Se seguían oyendo balazos, y los ciudadanos por lo menos con los que me encerré en el baño querían salir porque no querían que se robaran las urnas y también había quienes estaban preocupados porque varios iban con sus nietos y cosas así. Y yo les decía que no salieran, que era mejor estar a salvo. Estuvimos ahí entre dos minutos, casi, y salimos y ya todo estaba bien. Todo el mobiliario en el piso, las urnas y las boletas regadas, y pues ya toda la gente muy asustada. Y ahí fue cuando marque al 911, marqué acá, marque al supervisor, y pues ya se cerró la escuela en ese momento por seguridad. Y pues ya empezamos a reaccionar que todos estuvieran a salvo porque cuando yo vi al sujeto con el arma, pensé que la persona que se tiró al piso estaba muerta. “Ya lo mató –pensé--, y ahorita viene a matarnos a todos”, mi mamá me estaba esperando afuera porque ella es la que me estaba trasportando ese día, me estaba apoyando para la comida, para ir a otra sección y todo eso. También le tocó los balazos a mi mamá, y ella me dijo: “Venían dos coches llenos de tipos, doce gentes pero yo sólo vi que entraron como tres.”

“ (Mi mamá) pues igual se agachó por lo mismo de los tiros de toda la gente que iba saliendo pues se metieron debajo de los coches y todos al piso. Pero ellos se fueron en dos coches. A diferencia de otras que me han comentado, no era una camioneta, sino dos coches y eran muchísimos tipos.

Al tipo que yo vi tenía un perfil joven, si uno lo viera así en la calle una no pensaría que andan en esas cosas, era blanco, cabello corto, se veía limpio, pantalón de mezclilla, y uno pensaría que era un alborotador, pensé que era una pistola de agua.

Iban con la camisa en la cara y no dijeron nada pero yo si sentí que iban a matar, literal.

Yo estaba volteada entregando las cemitas, y pensaba que eran cohetes, cinco o seis, y cuando vi al tipo y todos se tiraron al piso, pensé en mi mamá: “Ya la mataron”, porque ella estaba cerca de la entrada. No pensé que me fuera a tocar una balacera.

Marco 911, no me entra la llamada, marco aquí, y me dicen: “Cálmate, espera a que llegue la policía, nosotros ya le comunicamos todo eso”. Llegó mi supervisor rapidísimo, como en 20 minutos. Y ya me empezó a apoyar. Yo estaba con los ciudadanos pero tenía varios chicos de 18 años.

(había en la casilla) máximo 10 personas, de las que iban a votar (y)  la mayoría eran representantes de casilla y funcionarios. Los representantes de partido llevaban niños.

Con algunos sí llegue a convivir más, a conocer más sus historias y todo eso. Teníamos a varios chicos que era la primera vez que iban a votar y a primera vez que iban a ser funcionarios de casilla, tenía cuatro niños así. . . . de 18 años. Salieron seleccionados y pensé: “Lo van a dejar en casa porque no les ha de importar, qué aburrido”. Pero no, fueron los más fáciles de convencer y también los papás los apoyaban porque luego los papás dicen que no.

 No, no había (representantes) de todos (los partidos) pero más o menos por casilla eran entre 6 a 10 representantes pero todos llevaban como acompañantes a la hija o el nieto, y cositas así y pues ese día había muchísima gente.

   


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