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Lomas de Angelópolis: la ciudad malentendida de Grupo Proyecta

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Sergio Mastretta  |
 Lunes, Mayo 14, 2018

Grupo Proyecta-Lomas de Angelópolis ha construido en los últimos 17 años una trama de fraccionamientos de vivienda residencial al poniente del río Atoyac en un complejo proceso inmobiliario sin regulación

“No estamos construyendo un colector, señor –me dice vía telefónica Germán Castañón, Gerente de Administración y Proyectos de Grupo Proyecta, la empresa desarrolladora de Lomas de Angelópolis--, en Santa Clara Ocoyucan sólo estamos limpiando una barranca para beneficio de todos los que viven por ahí.”

Limpiar una barranca. Así describe este funcionario la apertura --sin manifestación de impacto ambiental, sin permiso alguno y sin que se conozca su propósito-- de un tajo de 4.2 kilómetros, con una anchura que va de los quince a los treinta metros, sobre el cauce de un arroyo que los campesinos de la región llaman “Chichac” --y no barranca de La Mora como la nombra la empresa--, al que de paso le talaron más de 150 árboles, en su mayoría sauces – o huejotes, como les llama la gente de Santa Clara.

Para beneficio de los que viven por ahí. Escucho a este constructor de fraccionamientos residenciales y quisiera imaginar que esta manera irracional de crecer una metrópoli es un mero malentendido, una rencilla inocua de palabras deslavadas que nada tienen que ver con la devastación ambiental y la extinción del patrimonio histórico y cultural del mundo rural en el valle de Puebla por un modelo de expansión sin freno para la reproducción del capital inmobiliario. Al final, el único criterio al que se sujeta la palabra planificación.

 

Pero no hay malentendido: Grupo Proyecta-Lomas de Angelópolis ha construido en los últimos 17 años una trama de fraccionamientos de vivienda residencial sobre alrededor de 900 hectáreas de llanos y lomas al poniente del río Atoyac en un complejo proceso inmobiliario cuya principal característica ha sido la de la ausencia reguladora de las instituciones del Estado en sus tres niveles de gobierno.

Y si he de creer en lo que me dice Florenciano Pantaléon Antillano, Secretario General del Ayuntamiento de Santa Clara Ocoyucan, ya han logrado comprar 800 hectáreas más del ejido del pueblo de Santa María Malacatepec. En la cabeza de los señores de Proyecta, su ciudad ya se asoma al valle de Atlixco.

La obra del colector está clausurada de manera "total temporal" por PROFEPA desde fines de marzo pasado, y hasta donde se sabe, dicho por el propio Germán Castañon a este reportero, no han presentado a la fecha Manifestación de Impacto Ambiental. "Multa y reparación del daño", dice la Comisión Nacional del Agua que será la consecuencia para la empresa, pero al día de hoy no ha presentado el procedimiento administrativo contra los desarrolladores.

 

 

Grupo Proyecta es un particular convertido en gobierno de facto montado en la precariedad institucional de los gobiernos municipales de San Andrés Cholula y Santa Clara Ocoyucan, beneficiado por el desmantelamiento que Rafael Moreno Valle realizó de la estructura ambiental construida a regañadientes por los sucesivos gobiernos poblanos de los últimos treinta años, y que goza, además, del retraimiento estructural de los organismos federales de Reforma Agraria, SEMARNAT, PROFEPA y Comisión Nacional del Agua, diseñados para el cumplimiento de las leyes en materia ambiental, agraria y desarrollo urbano, impotentes ante la acción del consorcio inmobiliario.

El tajo sobre el cauce del arroyo Chichac sirve para comprender la realidad de una ciudad de Puebla en la que ideas elementales como “ordenamiento territorial”, “planificación urbana” y “rectoría de Estado” son sueños que se quedan en los planes de desarrollo a los que nadie les hace el más mínimo caso.

 

Grupo Proyecta y la construccion de su propia ciudad

 

La relevancia de la empresa de Rafael Posada y Pedro Aspe es sin duda nacional. Si para el 2006 había invertido en Lomas de Angelópolis 110 millones de dólares, para fines del 2014 la inversión alcanzó, a decir de los propios empresarios, los cinco mil millones de dólares en tierra, vivienda plurifamiliar y comercios. 21 mil viviendas y 50 mil habitantes. Generaron en ese año 13 mil empleos (5 mil en construcción, 3 mil en urbanización y 5 mil en servicios). Toda una palanca de desarrollo dirán sus admiradores y entendidos.

¿Por qué entonces, pasar, como pasaron, sobre la ley como lo han hecho con la destrucción del arroyo Chichac?

 

El tajo

Empezar entonces esta crónica con las imágenes de esta acción clínica del Grupo Proyecta en su paso por el Chichac:

 

 

 

¿Qué es lo que ha hecho Proyecta sin pedirle permiso a nadie?

Entre febrero y marzo de este año la maquinaria de Proyecta ha arrasado con la venia de la Comisión Nacional del Agua y la presencia tardía de la PROFEPA lo que fuera el cauce y las vegas del arroyo Chichac en Santa Clara Ocoyucan, el último de los afluentes de la ribera poniente del Atoyac en el valle de Puebla, ya en el arranque del lago de Valsequillo. El tajo de entre quince y cincuenta metros de ancho y 4.2 kilómetros de largo se ha llevado de por medio 153 árboles, en su mayoría huejotes (sauces) muy bien contados por los campesinos afectados por la obra en los campos de Santa Clara Ocoyucan y Santa María Malacatepec. La dimensión del tajo permite concluir que para Proyecta el colector es la solución radical al problema no resuelto de las aguas pluviales que inundan el llano en el que asienta los nuevos fraccionamientos, aguas que corren desde los miles de metros cuadrados de calles encementadas de clústeres que bordean la loma desde la que domina la Gran Reserva de Lomas de Angelópolis, el más exclusivo de los fraccionamientos de los Posada, una elevación que oculta el vallecito de Malacatepec de la vista de la ciudad de Puebla, al otro lado del río Atoyac.

 

 

La construcción del tajo ha ocurrido en el hermetismo tradicional con el que se maneja esta empresa y que la pinta como lo que es: una especie de enclave al margen del Estado y la ley, una industria desarrolladora de clústeres encerrados en bardas que se multiplican año tras año con la profusión de una colmen, u encierro que se alienta desde los espectaculares en el periférico que ofertan para las clases medias en plazos mensuales el sueño de una vida mejor.

 

El tajo termina en la vega del arroyo Chichac antes de su desembocadura en el río Atoyac.

 

 

“Rectificación de cauce” le llama la Comisión Nacional del Agua. La obra es de una envergadura propia de un gobierno estatal o federal, impensable para un gobierno municipal como el de Ocoyucan. Pero hasta el viernes pasado, según los funcionarios de CONAGUA, no se conoce el proyecto en el que se sustenta este construcción; no se sabe cómo lo encausarán al río Atoyac, ni mucho menos se sabe qué es lo que piensan hacer con las aguas negras. Los funcionarios de la dependencia federal, así como la dirección del SOAPAP en la ciudad de Puebla me han confirmado que simplemente no tienen idea de que si lo que PROYECTA ha hecho está contemplado en un proyecto. Incumplieron con una disposición legal fundamental: la manifestación de impacto ambiental.

El hermetismo y la discrecionalidad han sido los modos con los que esta empresa ha manejado sus asuntos; temas que debieran ser públicos simplemente permanecen ocultos. Se sabe, por ejemplo, que desde finales del 2012 un importante número de viviendas, 24 mil para ser precisos, descargan ya sus aguas en colectores que derivan hacia la planta de tratamiento de Atoyac Sur, al otro lado del río, territorio del municipio de Puebla. La conexión de casas de Lomas a los colectores operados por el SOAPAP y la empresa privada concesionaria del agua potable en la ciudad de Puebla no es nueva. Desde el 2005 dos colectores cruzan el río para descargar las aguas negras de los clústeres de la primera etapa de los fraccionamientos de los Posadas. La publicidad de Lomas de Angelópolis siempre mira a los volcanes, pero para asumir la responsabilidad de los servicios públicos como el agua y el saneamiento de sus residuos que brotan de esta implantación en los territorios municipales de San Andrés Cholula mejor han volteado a Puebla. ¿Qué convinieron con el gobierno estatal?, ¿en qué plan hídrico se sustentan la dotación de agua potable?, ¿en qué se sustentan las aprobaciones de pozos por la Comisión Nacional del Agua en Malacatepec?, ¿qué consecuencias tiene ya para la cuenca del Atoyac esta extracción y sus inevitables desechos?, ¿cuánto han pagado a la empresa concesionaria del agua en Puebla para el tratamiento de sus aguas?, ¿bajo qúe contratos?, ¿qué convenio tienen con el SOAPAP?, ¿qué van a hacer con todos las aguas negras de los nuevos desarrollos?, ¿se les obligará a construir plantas de tratamiento? Son cuestionamientos elementales, hasta la fecha sin respuesta.

 

Multa y reparación del daño, dice la CNA. “Pero el proyecto es factible”

 

Este es uno de los tres pozos que Proyecta perfora en los campos comprados al ejido de Santa María Malacatepec con permisos de la Comisión Nacional del Agua.

“Al Grupo Proyecta se le van a fincar responsabilidades por la vía de un procedimiento administrativo que está en curso –me dice en entrevista Alberto Jiménez Merino, delegado de la Comisión Nacional del Agua en el estado de Puebla, en el tema de la destrucción de un arroyo afluente del río Atoyac por parte de la empresa desarrolladora de Lomas de Angelópolis--. Haremos cumplir la ley. Ellos se adelantaron, actuaron sin haber presentado la manifestación de impacto ambiental a la SEMARNAT. Serán sancionados conforme a lo que establece la ley, y estarán obligados a la remediación del daño.”

La crónica sobre una nueva derrota ambiental en la cuenca del río Atoyac pasa por la declaración de un funcionario federal cuya dependencia contempló, sin tomar medida alguna para impedirlo, cómo en los meses de febrero y marzo la empresa de los apellidos Posada y Aspe destruyó para construir un colector pluvial una ribera de 4.2 kilómetros sobre el arroyo Chichac, el último de los afluentes que descargan las aguas pluviales y negras en el más importante río del valle de Puebla antes de su conversión en lago muerto de Valsequillo. Algo hicieron, diré mejor, realizaron una visita de inspección a mediados del mes de marzo, se regresaron a sus gabinetes para el análisis de lo que encontraron, y mes y medio después me dicen que en quince días iniciarán contra la empresa “un procedimiento administrativo”.

Y arranco así para asentar dos hechos: la precariedad institucional en la trama del agua en México, la ausencia de políticas públicas con una verdadera visión estratégica del proceso socio-ambiental en el valle de Puebla fundada en un riguroso ordenamiento territorial; y la impunidad con la que se manejan los empresarios desarrolladores de fraccionamientos en una ciudad que pareciera no tener más ley que la que impone la reproducción del capitalismo salvaje en el que vivimos.

Por eso la versión que me ofrecen Jiménez Merino y sus compañeros funcionarios en la CNA Juan Jaime Montemayor Dávila (Subdirector Técnico) y Julio Adolfo Fierro Kauffmann (Subdirector Administrativo del Agua) se me aparece como la visión del que recoge el campo yerto de batalla después de una derrota anunciada desde que el Estado en México olvidó su función rectora del interés público y en Puebla, por la vía de los gobernadores inmobiliarios, se convirtió en el principal promotor de la ciudad de la exclusión:

La CNA tiene ocho inspectores para todo el estado de Puebla; por supuesto que la dependencia ha sido víctima de los recortes presupuestales de los últimos años. Y con ellos tiene que enfrentar las infracciones a la Ley de Aguas Nacionales como las que empresas como Proyecta llevan a cabo. La Comisión simplemente no tiene dientes. En el caso del arroyo intervenido, me dicen los funcionarios, la rectificación del cauce como le llaman ellos al tajo de 4.2 kilómetros abierto a lo largo del arroyo Chichac, la Comisión no lo ve como algo negativo: “la acción del particular, hipotéticamente tiene como propósito la minimización del riesgo, técnicamente lo vemos bien, pero actuaron sin presentar un estudio técnico, aunque metieron un expediente con nosotros, nunca presentaron manifestación de impacto ambiental.”

“Pero ellos se fueron por la libre”, dice Montemayor Dávila.

 

 

Intervención por la libre. El arroyo convertido en colector. Estas mujeres tienen a su espalda el tajo abierto en la vega que sus familias han sembrado desde los tiempos de la dotación del ejido en el año 1926.

 

La PROFEPA salva la imagen del gobierno federal… dos meses después

 

 

La obra del colector fue clausurada el 28 de marzo por Profepa. Foto tomada de urbanopuebla.com

 

Otra autoridad, PROFEPA, ha llegado finalmente el 28 de marzo a clausurar una obra que en su propósito último ha cumplido con su cometido: construir un tajo para el desalojo de las aguas residuales de las decenas de clústeres de Lomas de Angelópolis.

“La empresa no presentó la Manifestación de Impacto Ambiental ante la SEMARNAT–dice la nota publicada en el diario Reforma --, así que para evitar que se continuara generando un riesgo de daños a los ecosistemas y la salud pública se impuso la clausura, misma que será retirada hasta que la empresa promovente exhiba la autorización.”

La acción es consecuencia de la querella que el ayuntamiento de Santa Clara Ocoyucan ha interpuesto ante la PROFEPA, que deja constancia de la clausura en el oficio PFPA/27.3/12.27.2/0245/18, firmado por los funcionarios Beatriz Herrera Meza, José Ramón Velazco Calderón y Martín Espinosa Paz. La clausura, fundada en el artículo 170, Fracción Primera de la ley General de Equilibrio Ecológico, es marcada como “total temporal”.

 

Proyecta es la ciudad de la exclusión: y ya compraron todo, dice el gobierno antorchista

 

 

Florenciano Pantaleón increpa a la CNA: ellos le dieron la factibilidad a la empresa Proyecta para la construcción del colector.

 

 

El municipio de Santa Clara vive de los ingresos que recibe de los fraccionamientos de Lomas de Angelópolis. Aquí gobierna Antorcha Campesina, que se hizo del poder en el 2016, cuando fue derrocado el alcalde acusado de corrupción.

Florenciano Pantaleón Antillano es el Secretario General del Ayuntamiento de Santa Clara Ocoyucan pinta un panorama desolador para el territorio municipal:

“Grupo Proyecta ya compró todo –me dice--. En Santa Clara tienen alrededor de 300 hectáreas construidas, pero ya compraron todo, tienen 800 hectáreas en Malacatepec, todos los cerros de aquel lado –y señala hacia la serranía del Tentzo--. Pero ellos tienen compradas notarías, y tienen comprado no sé qué tanta cosa, así que todo lo construido ya lo tienen regularizado, todo lo hacen a través de los comisariados ejidales que hacen sus asambleas y les dan el dominio pleno. Han construido una ciudad aparte, con sus bardas y su seguridad privada, con la polarización social que eso acarrea, nomás cruzas la barda y te olvidas de Santa Clara.”

¿Es la derrota de los pueblos campesinos?, le pregunto.

“Sí, pero no me sorprende. Así funciona el capitalismo, acapara todo, el territorio, el río, el agua, los caminos, todo lo avienta al mercado. Proyecta compró a nueve, diez pesos el metro cuadrado que ahora vende en más de tres mil ya urbanizado, pero eso trae polarización social. Lo que aquí ocurre es un ejemplo del capitalismo rapaz que divide con bardas a los pobres de los ricos

 

 

Jorge Castañón, el constructor “limpia barrancas” de Grupo Proyecta

 

A Germán Castañon, el funcionario de Proyecta que ha aparecido para los reporteros que lo buscamos gracias a la presión que Dale la Cara al Atoyac ha hecho a sus patrones Posada, lo conocí en el 2015, cuando su empresa provocó una de tantas rebeliones en el pueblo de Malacatepec.

Pobladores de Santa María Malacatepec no van a permitir la perforación de pozos de agua potable para Lomas de Angelópolis. Así se lo expresaron ayer martes 14 de abril de 2015 por la mañana en asamblea popular a Germán Castañón, Gerente de Administración de Proyectos del Grupo Proyecta, en una asamblea pública que contó con la presencia de las autoridades de la Junta Auxiliar y del Comisariado Ejidal y en la que este reportero estuvo presente.

Una negativa que se plasmó en un documento firmado por el presidente auxiliar Víctor Gordiano Largo, pero en el que no aparece la firma del representante ejidal, el más cuestionado por la gente en Malacatepec.

“Compraron la tierra, pero no compraron los manantiales”, le gritaron en la reunión realizada bajo la arcada de la presidencia auxiliar.

Porque lo que es un hecho aceptado por todos es que Proyecta, la empresa de Rafael y Gabriel Posada que ha desarrollado desde el 2003 Lomas de Angelópolis, ha plantado sus bardas y palmeras del encierro capitalista como un nuevo blanco conquistador en el siglo XXI, y ha comprado en los últimos dos años centenares de hectáreas en el territorio de este pueblo originario ubicado en un vallecito al sur de la ciudad de Puebla, al pie de la serranía del Tentzo, en el municipio de Santa Clara Ocoyucan. Tierras ejidales y de pequeña propiedad, una por una y de una y otra forma, en el valle y en el cerro, y hasta por cuatrocientas hectáreas.

Proyecta ya se hizo de su reserva de tierra. Los campesinos miran unos cerros que ya no son suyos. No hay manera de comprender el impacto de esta realidad sobre una comunidad campesina. El griterío en la asamblea se disuelve como guijarros en la tierra, pero alcanza para vislumbrar que dará la pelea.

“Si ustedes no están de acuerdo --alcanzó a decir el ingeniero Castáñón cerca del mediodía--, pues con esa respuesta yo me retiro.”

“Es lo recomendable”, se alcanzó a escuchar que le dijo un campesino.

Se fue el ingeniero constructor de Proyecta de regreso a sus clústers y sus paraísos para las clases medias poblanas construidos sobre tierras campesinas. Y en Malacatepec quedó un pueblo angustiado por el desastre que se le viene encima.

Esta es la crónica de una mañana en la plaza pública de un pueblo al que la “ciudad planeada” de los hermanos Posada se tragará sin remedio.

Rechazan en Malacatepec pozos de agua potable para Lomas de Angelópolis

 

Rechazan en Malacatepec pozos de agua potable para Lomas de Angelópolis

 

Tres años después Grupo Proyecta ha perforado ya tres posos en Malacatepec autorizados por la Comisión Nacional del Agua. Y Germán Castañon, todavía Gerente de Administración y Proyectos de Grupo Proyecta, me contesta el teléfono y no rehúye de entrada a las preguntas elementales que le hago al teléfono celular que sus jefes en Proyecta han proporcionado a Dale la Cara al Atoyac, A.C. para responder los cuestionamientos de los reporteros. Una conversación que no pasará de cinco minutos. Yo tengo dos temas: el de las descargas de aguas negras de Lomas de Angelópolis y el del colector en Santa Clara Ocoyucan. Para el primero tiene respuestas; para el segundo, medias respuestas, enojo y preguntas que no llegarán a hacerse:

Dice que llevan 16 años descargando en Atoyac Sur. Que ni una sola de sus casas descarga en arroyos o en el río Atoyac, y eso incluye las que han construido últimamente en Malacatepec. Dice que no entiendo de ingeniería, que es la que resuelve que se puedan llevar aguas arriba las descargas de los clusters que no están conectados a la planta Atoyac Sur.

Dice, además, que quien debe contestar estas preguntas es el SOAPAP y Concesiones Integrales.

Afirma que no sabe cuántas casas están conectadas a Atoyac Sur.

Y del colector, esto dice:

Que no están construyendo un colector, que ellos están limpiando una barranca en beneficio de todos los que ahí viven. Cuando le digo que he visto las bardas de mampostería y los paredones de concreto y el canal de treinta metros de ancho, vuelve a negar que estén haciendo algo más que "limpiar una barranca". Y que si ya fui a ver entonces para qué le pregunto. Lo sorprendo con la clausura por PROFEPA. Silencio. Luego dice que ya están tramitando la MIA. Se queda callado cuando le digo que la obra está parada. Se enoja más cuando le pregunto que cómo es que hicieron todo eso sin permiso de SEMARNAT. Refunfuña y cuelga el teléfono.

 

 

"La vida como debe ser"

 

 

La construcción del colector de aguas pluviales por Grupo Proyecta-Lomas de Angelópolis en Santa Clara Ocoyucan, con la destrucción de 4.2 kilómetros del arroyo Chichac al sur de la ciudad de Puebla, confirma entonces, sobre cualquier estimación, la derrota del río Atoyac como territorio ambiental, histórico, cultural y social.

Quiero decir con ello que es la derrota de la sociedad poblana como formación social inteligente, democrática y justa.

Pero es "la vida como debe ser", dicen sus anuncios en internet.

La urbe del capital Posada-Aspe es entonces una pala mecánica que arrasa todo, árboles, riberas, pueblos, leyes, instituciones para implantar un modelo de ciudad fundado en la desigualdad y la exclusión. Tienen quince años haciéndolo a la vista de todo el mundo. Santa Clara Ocoyucan y Santa María Malacatepec son las últimas reservas agrarias al sur-poniente de la ciudad de Puebla, y las ha tomado sin pudor una empresa desarrolladora que se ha convertido en un gobierno de facto para el que no hay freno que valga. ¿Permisos de construcción? ¿Cambios de uso de suelo? ¿Manifestaciones de impacto ambiental? ¿Concesión para ocupar e intervenir terrenos federales? ¿Autorización para rectificar el cauce de un río? Por favor, ciudadanos, eso déjenselo como preocupación a los gobiernos establecidos por los que votan en elecciones como las del próximo 1 de julio.

 

Poderes fácticos en Puebla: Grupo Proyecta y la derrota de los ejidos contra Lomas de Angelópolis. Una mirada larga

   


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