Domingo, 22 de Julio de 2018     |     Puebla.
Suscríbete

Sociedad

Así fue la aventura de apoyar a un candidato independiente

Sociedad   /   
Mayra Guarneros  |
 Miércoles, Diciembre 13, 2017

Nos juntábamos en las colonias y luego nos dividíamos el trabajo por equipos, “barríamos las calles” y puerta por puerta tocábamos timbres y explicábamos el proyecto.

El periodo de recolección de firmas para lograr un espacio en la boleta electoral como candidatos independientes a las diputaciones federales en Puebla finalizó el pasado 11 de diciembre. En nuestro estado ninguno de los cuatro aspirantes a participar en las próximas elecciones consiguió la totalidad de los apoyos, por lo que por la vía independiente no habrá ninguna opción.

Carlos Galeana es un entusiasta de las causas sociales y se enroló como parte del equipo cercano de Abayubá Duché, uno de los cuatro ciudadanos que levantaron la mano para ser candidatos sin partido político.

En la experiencia de Carlos, este episodio en su vida le sirvió para reflexionar sobre el trabajo en la calle, la lucha por las causas en las que él cree y una profunda reflexión sobre la zona de confort y la confianza entre las personas. E-consulta platicó con él sobre su experiencia como brigadista y esto fue lo que nos contó:

¿Cómo decidiste participar en el proyecto de Abayubá?

Me acerqué a este proyecto porque creí en él, en las ideas  que estaban construyéndose y en el equipo que se estaba conformando, además de que como equipo pensamos ¿nos quedamos con los brazos cruzados ante lo que está sucediendo en el país o nos aventamos a hacer algo? Decidimos que queríamos participar y cuando supe que la recolección de firmas iba a ser por medio de una aplicación dije ¡qué chido! pero luego, en el campo operativo, vi que había muchas trabas y ese fue el primer obstáculo.

También decidí participar porque me di cuenta de que la gente está muy cansada y de que ya no cree en absolutamente nada, creo que ya ni en ellos mismos, pero también que hay otras personas que lo único que necesitan ser escuchadas, algo que la clase política no hace. Nunca regresan a agradecerles el apoyo, ni cuando ganan ni cuando pierden. Creo que lo que falta al país es que nos escuchemos entre todos.

¿Qué enseñanzas te dejó el haber apoyado este proyecto?

Primero, fue salir de la zona de confort, en el sentido de que nosotros dejamos todo: renunciamos a nuestros trabajos, a cosas personales, a fiesta y a nuestros amigos por seguir algo en lo que creemos. Otro aprendizaje que me quedo es que recobré la confianza en las personas, las que nos encontrábamos en la calle y con las que intercambiábamos ideas y planeábamos proyectos a futuro.

Carlos resalta que uno de los mayores aprendizajes que tuvo durante los 60 días que duró la recolección de firmas es que en ocasiones las personas creen que el trabajo por sus causas está entendido, escenario que cambia cuando te mueves de los sitios que te son familiares “Hace falta trabajar desde la academia y como sociedad. Siempre les he dicho a mis amigos que muchas veces estamos tan cerrados a nuestros grupos que creemos que la gente sabe todo y que sí estamos generando un cambio, pero la realidad es que sales a la calle y te das cuenta de que nos hace falta tener la apertura de salir de los lugares que ya conocemos. Hay que olvidarnos de la lucha de egos entre grupos, porque eso nos está jodiendo para lograr los cambios que deseamos.”

¿Cómo era una jornada de recolección de firmas?

Había días en que comenzábamos muy temprano, como a las 7 de la mañana, y otros más tarde, como a las 9. Nos juntábamos en las colonias y luego nos dividíamos el trabajo por equipos, “barríamos las calles” y puerta por puerta tocábamos timbres y explicábamos el proyecto. Todos los días eran de caminar y asolearnos mucho. Había días en que sólo hacíamos una comida, porque el presupuesto que nos dieron fue muy poco. En total gastamos quizá unos 15 mil pesos.

Uno de los grandes enemigos a vencer además de la apatía, el miedo y la resignación era el interfon, porque tocábamos y nos decían “no ahorita no, joven” o había veces en que seguíamos hablando explicando a lo que íbamos  pero ya nadie nos estaba escuchando del otro lado.

También comentó que se encontraban con gente de todo tipo, desde las personas llenas de odio que se portaban muy groseros con ellos, hasta las que les permitían pasar a sus hogares y les invitaban una fruta o un vaso de agua y que los animaban a seguir recorriendo las calles.

¿Pensaste en algún momento en tirar la toalla?

Tirarla como tal no. A veces sí me frustraba porque había horas en las que no conseguíamos ni una sola firma, entonces me preguntaba ¿no estoy explicando bien? ¿de verdad la gente ya no cree en nada? Pero entre todos los del equipo nos dábamos ánimo y teníamos muy claro que lo único que no debíamos hacer era pasarla mal.

Sí, hubo momentos en los que parecía imposible continuar, pero también reflexioné en que yo no quiero llegar a los 50 o 60 años y que un joven llegue a tocar a mi puerta pidiendo apoyo para alguna causa y decirle “no te voy a dar nada porque estás chavo y nada va a cambiar”.

¿Qué sigue para ustedes como proyecto? ¿Lo van a continuar?

Sí. Todavía no sabemos ni cómo ni desde qué trinchera, pero aprendimos que la política se puede hacer desde cualquier parte y que no vamos a abandonar esto que ya comenzamos.

Yo sí me aventaría a participar en otro proyecto sacrificando las cosas que sacrifiqué esta vez, porque en este momento de la vida tenemos más que ganar que perder. Y además no me quedé con la espina de ¿qué hubiera pasado si...?

   


Visitas:


Encuesta







Nación & Mundo