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Esperaba doña Maguito que la nota de su muerte fuera creíble

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Adolfo Flores Fragoso  |
 Lunes, Octubre 9, 2017

Los periódicos de papel ya se venden cada día menos; la verdad es que ya nadie les cree, aseveraba

Los desfiles recorrían la Maximino Ávila Camacho, del bulevar hacia el Paseo Bravo, cruzando la calle 2 Norte-Sur.

Sin carpetas informativas, boletines y teléfonos móviles, los reporteros y fotógrafos locales, quienes llegaban retrasados, recurrían a la encargada del puesto de periódicos de la esquina preguntando: “¿qué contingentes pasaron?”

La memoria de Maguito repasaba el desfile del 5 de Mayo y proporcionaba toda la información a quien se lo preguntara.
El principio de los años 70, parteaguas de la vida social y política de Puebla, daba mucha información en esa esquina.

Y Maguito la sabía y la supo capitalizar.

*

Los primeros mimeógrafos que llegaron a Puebla fueron utilizados para reproducir exámenes en colegios particulares. La SEP los compró después para las escuelas públicas. La Universidad Autónoma de Puebla los descubrió y utilizó para fines propagandísticos.

Uno de ellos, el boletín oficial, se convirtió en el primer comunicado oficialista de la UAP.

Lo distribuían en bicicleta en los domicilios de los ocho medios locales únicos de finales de los 60.

Después en motocicletas, ya en los 70.

Pero esa distribución resultaba cara.
“Déjalos en el puesto de Maguito”, alguien ordenó.
“Fue cuando los reporteros comenzaron a pasar a verme”, reveló Margarita Alcalá Cruz hace apenas un par de años en una entrevista inédita.
Y Maguito presumía su inmensa sonrisa al comentarlo.

*

“¿Ya pasó el licenciado …?”, era la pregunta obligada.
“Ya pasó por aquí y creo que está adentro del Royalty…”, era una de sus tantas respuestas al novel reportero que investigaba al personaje desconocido.

Maguito lo hizo así durante más de 40 años.

*

Tal vez eso que nombran “carisma” (además de la distribución de boletines e invitaciones a ruedas de prensa escritos a máquina) permitió que Maguito comenzara a vender casi todos los periódicos a casi todos los jefes de prensa de finales de los 70 y en los 80 de Puebla.

El sindicato la acusó de monopolio. La acosaron y la acusaron. La amenazaron.

La expulsaron.

Y provocó divisiones que al tiempo fueron mayores.

Pero los jefes de prensa no dudaron.
Era la más confiable.
Los recortes de prensa eran la herramienta informativa de toma de decisiones de los políticos y empresarios poblanos.
Seis y media de la mañana pasar a recoger los periódicos en aquella esquina fue la manda cotidiana con Maguito.

Hacer el recorte, a las siete.

Fotocopiar a las siete y media de la mañana, lo obligado.
Xerox ya estaba en Puebla.

Nacían las síntesis informativas fotocopiadas.

La tecnología de aquel tiempo convirtió a Maguito en Doña Mago.
 
*

“No le diga a nadie. Aquí le guardé su País (El País Dominical)”.

(¿A cuántos no nos enamoró Maguito con esa frase cada lunes por la mañana?).

 

*

Doña Mago lo anticipó:
“Los periódicos de papel ya se venden cada día menos. Pero la verdad, y se lo digo, la verdad es que ya nadie les cree. El internet les quitó lectores. Pero no es eso. Lo que escriben ya no vende porque nadie les cree a ustedes.”

Entonces advirtió con una sonrisa: “Ojalá y les crean el día que den la noticia que ya me morí.”
Era el sarcasmo de Maguito.

 

*
“Al único a quien le sigo creyendo es a Rodolfo (Ruiz Rodríguez). En radio no me gustaba. Tenía una voz muy fea. Qué bueno que mejor se dedicó a escribir. Igual que Proceso, su periódico (El Universal Puebla-Tlaxcala) era el más vendido… cuando lo recogía el gobierno”, confesaba Maguito entre carcajadas.
 

*

Maguito, doña Mago, en sus últimas charlas portaleras, nunca ocultó su antimorenovallismo.
Así como nunca negó su fobia por la 28 de Octubre y los “antorchos”, entre otros.
—Estoy enferma y, primero Dios, espero irme tranquila al cielo para no encontrarme con esos.

—¿Quiénes la acompañarán, entonces?
—Mis hijos, mis nietos, mis bisnietos. Quiénes más…

 

© Adolfo Flores Fragoso

   


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