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Sacan el pecho voluntarios poblanos para ayudar tras sismo

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Laura Ruiz  |
 Miércoles, Septiembre 20, 2017

En el zócalo comenzaron a concentrarse médicos, paramédicos, boy scouts, integrantes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), ciudadanos comunes y uno que otro funcionario del municipio

Bastó apenas una media hora tras el sismo de este 19 de septiembre para que el zócalo de Puebla se convirtiera en el epicentro de los voluntarios que, hacia la madrugada, todavía coordinaban actividades.

En el techo que se instaló la semana pasada con motivo de los festejos patrios, comenzaron a concentrarse médicos, paramédicos, boy scouts, integrantes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), ciudadanos comunes y uno que otro funcionario del municipio.

A los del área de la salud les tocó hacer la clasificación de personas que requirieron atención con el temblor. Crisis de nervios. Hipoglucemias. Lesiones por el material de construcciones dañadas. Tres infartos también pasaron por ahí.

De inicio casi todos fueron de personal de S.O.S. Ambulancias. Hacia la tarde también se comenzaron a movilizar los estudiantes de medicina de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

Entre los 32 boy scouts de los diferentes grupos que hay en la ciudad, los mayores tendrían apenas poco más de 20 años. Su corta edad, sin embargo, no fue limitante para que les tocara una de las tareas más pesadas.

Tras concentrarse, pasaron por ellos en camionetas de redilas para llevarlos a recoger los escombros que quedaron en varias de las banquetas del primer cuadro de la ciudad al desprenderse las bardas y las cornisas.

Ya que oscureció, se les vio también con garrafones de agua cargados al hombro, desde el Zócalo y hasta el Paseo Bravo, en donde se buscó concentrar también los apoyos para la recepción de víveres y servicios.

Todavía no habían comido y lo harían, según explicó uno de ellos mientras emprendía una caminata de cinco cuadras en un Centro Histórico que quedó vacío, sólo si alguien dentro de las actividades disponía de apoyos para los voluntarios.

A los de la CTM, en cambio, se les vio coordinando la recepción y clasificación de víveres que los ciudadanos comenzaron a llevarles. A algunos con lo que les cupiera en las manos. Otros con los que cupiera en camionetas de familia, de trabajo e incluso con logos de pequeñas empresas.

Una carga de apoyos, por ejemplo, vino de los Domca y no es que el apellido exista, sino que se trata de una empresa familiar de equipo de seguridad. A primos, tíos y hermanos, contó una de las integrantes, les surgió la idea de apoyar a la hora de la comida e hicieron la ‘cooperacha’ para una carga que requirió que los voluntarios se pasaran los productos en cadena.

En una reacción protagonizada por la sociedad civil también destacó la presencia de dos funcionarios municipales. A Gabriel Navarro Guerrero, secretario de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad se le vio coordinando acciones entre los voluntarios. Al secretario de Turismo Alejandro Cañedo Priesca, peleando con la tecnología para llevar apoyos.

Como lo hicieron decenas de ciudadanos en un día en donde las pilas de los teléfonos inteligentes no duraron. El servidor público se sentó en el piso para conectarse a los enchufes del Zócalo y coordinar con sus contactos que llevaran alimentos preparados, barras de granola y algo que pudieran beber los voluntarios.

Si bien la actividad principal de quienes ayudaron tras el sismo se concentró en el Zócalo, también hubo que lo hizo en los minutos de mayor crisis a lo largo de las calles más transcurridas del primer cuadro de la ciudad.

Y es que con los semáforos descompuestos, cientos de automovilistas perdieron el control. Algunos tomaron vialidades perpendiculares al bulevar Héroes del 5 de Mayo en sentido contrario. Otros más pisaron el acelerador sin importar que había más peatones en la calle que en cualquier otro día.

Ante esto hubo quienes sin silbatos y trapos rojos, pero con el grito como único instrumento, se dedicaron a coordinar los cruces de vehículos, el paso de ambulancias y la restricción de carriles que presentaban acordonamientos por caída de materiales.

Este día en que se cumplieron los 32 años del anterior terremoto más fuerte del país y con ello, miles de horas de capacitación con simulacros a la ciudadanía en general, en los posteriores minutos del sismo, hubo otro grupo de voluntarios ciudadanos que se encargaron de hacer cumplir y organizar las medidas de seguridad ante riesgos de colapsos, que todo mexicano debería conocer.

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