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Lo de Rafa no es nuevo; hay otras historias con delincuentes

El fútbol en México está de luto. Luego de las acusaciones del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos hacia el capitán del TRI, Rafael Márquez, se ha desatado un sinfín de controversias hacia el futbol mexicano y los nexos con los narcotraficantes.

Esta historia no es nueva. En Latinoamérica tanto México como Colombia han sido los países con más acusaciones hacia temas delictivos.

Jared Borguetti, ex jugador profesional e ídolo en México, acudió en el 2013 a una fiesta de cumpleaños de la familia Arellano Félix, por lo que manchó su nombre como futbolista.

Jesús  “Tecatito” Corona y Diego Reyes fueron claramente mencionados por una supuesta relación con el cártel de Juárez.

El ex portero de los rayados de Monterrey, Omar “El Gato” Ortiz, dejó a un lado la portería para convertirse en secuestrador. Por secuestro ganaba aproximadamente 200 mil pesos.

En el 2012 la Agencia Antidrogas Estadunidense (DEA) implicó a Necaxa, Puebla, Santos y Salamanca en lavado de dinero proveniente de Colombia.

Tirso Martínez Sánchez, ex presidente de Irapuato, fue acusado de lavado de dinero, en 2004.

Carlos Ahumada, en 2004 también, fue implicado en el delito de con lavado de dinero con los equipos Santos y León.

El fútbol mexicano ya tiene antecedentes y vínculos con el crimen organizado. Lo de Rafa es solo un caso más y la vertiente para comenzar a indagar a fondo a todos los equipos de liga y ascenso para evitar un escándalo más que ensucie al fútbol nacional.