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Salud

Los 10 mitos más extendidos sobre el cáncer (y por qué son falsos)

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 Miércoles, Febrero 8, 2017

Cada vez existen más tratamientos antitumorales: aunque los casos han aumentado, la mortalidad por cáncer ha disminuido

Cada 4 de febrero se celebra anualmente el Día Mundial del Cáncer, una jornada que recuerda la importancia de fomentar la investigación y la atención sanitaria de los pacientes afectados por esta enfermedad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2012 se diagnosticaron catorce millones de nuevos casos de tumores malignos en todo el mundo. Por desgracia, ocho millones de personas fallecieron por culpa de esta patología durante ese mismo período de tiempo.

Cada vez hay más casos detectados de tumores malignos; sin embargo, por fortuna, los avances terapéuticos y las mejoras en el diagnóstico precoz han permitido disminuir la mortalidad de esta enfermedad. Además de reducir la incidencia y gravedad de este conjunto de trastornos, los especialistas también abogan por desmentir algunos de los mitos más extendidos sobre los tumores malignos. El objetivo no es otro que vencer el miedo y la incertidumbre que rodean a esta enfermedad.

El cáncer es incurable

Bajo el nombre genérico de cáncer nos referimos a un conjunto de enfermedades que se originan cuando un grupo de células del organismo comienzan a dividirse y proliferar sin control. Aunque los tumores malignos siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo, los avances en terapias y métodos de diagnóstico han permitido reducir la mortalidad de esta patología pese al incremento de casos de cáncer. Es falso, por tanto, que la detección de un tumor suponga una sentencia de muerte.

Cada vez existen más tratamientos antitumorales: aunque los casos han aumentado, la mortalidad por cáncer ha disminuido

Existen diversos tratamientos para el cáncer, entre los que se incluyen la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia o las terapias hormonales, que han permitido aumentar la esperanza de vida de los pacientes e incluso curar por completo la enfermedad. En cualquier caso, los datos positivos no son homogéneos. El cáncer mama, por ejemplo, presenta una supervivencia a los cinco años de más del 90% si el tumor se detecta en fases tempranas; sin embargo, existen cánceres que afectan al cerebro, como el glioblastoma, donde dicho porcentaje ronda el 5% en las personas mayores de 45 años. El desafío clave en la actualidad es combatir la metástasis, con el desarrollo de tecnologías como la biopsia líquida.

Los móviles producen cáncer

Las radiaciones que producen los teléfonos móviles, los cables de alta tensión o el Wi-Fi son no ionizantes, es decir, no provocan alteraciones en el material genético de las células. En el caso de que una radiación sea ionizante, puede provocar mutaciones en el ADN que promuevan la aparición de células tumorales, como sucede, por otra parte, con la exposición a la radiación ultravioleta del Sol o de las cabinas de bronceado. Como recuerda la Sociedad Española de Oncología Médica, la evidencia científica disponible descarta que los móviles causen cáncer.

La radiación que emiten los teléfonos móviles es no ionizante, es decir, no provoca mutaciones genéticas en las células

Existen tres motivos por los que el uso de los teléfonos preocupa a los usuarios. En primer lugar, los dispositivos móviles emiten energía de radiofrecuencia, una radiación que puede ser absorbida por los tejidos cercanos a la zona donde pongamos el teléfono. En segundo lugar, el número de usuarios y el tiempo de exposición han aumentado de forma significativa en los últimos tiempos. La Organización Mundial de la Salud clasificó a los móviles dentro del grupo 2B de baja probabilidad cancerígena. El último gran estudio, que planteó algunas dudas sobre el efecto de la radiación en los tumores de corazón y cerebro, generó una gran polémica en la comunidad científica. Lo que sabemos hasta la fecha es que la utilización de teléfonos es segura.

Los tumores se heredan

El cáncer aparece porque un grupo de células del organismo comienza a dividirse y proliferar de forma incontrolada. Su desarrollo es culpa de alteraciones genéticas, mutaciones que se producen a lo largo de la vida o bien que heredamos de nuestros padres. Los errores en el ADN pueden ocurrir a medida que envejecemos, dado que las "fotocopiadoras" celulares cometen errores y es más probable que fallen cuantos más años cumplamos. Las alteraciones genéticas también pueden suceder por exposición a sustancias dañinas como el tabaco.

Los tumores aparecen por errores en el ADN, pero solo un porcentaje pequeño de los casos de cáncer cuenta con un origen hereditario

Según los especialistas, solo el 5% de los casos de cáncer presentan un origen hereditario. Puede haber más riesgo en algunos tipos de tumores, como los de mama y los de ovario, si tenemos antecedentes familiares. Las mutaciones hereditarias, como las que suceden en los genes BRCA1 y BRCA2, pueden incrementar el riesgo de padecer un cáncer. En cualquier caso, solo un 3-5% de los casos de tumores de mama y un 10% de los casos de cáncer de ovarios tienen un origen hereditario.

El cáncer se contagia

Cuando hablamos de contagio, nos referimos a una enfermedad que es transmitida por un agente, como puede ser una bacteria, un parásito o un virus. La gripe o la tuberculosis, por ejemplo, son patologías contagiosas. El cáncer ocurre porque un grupo de células, tras sufrir unos cambios en su ADN, comienza a proliferar y dividirse de forma incontrolada. Los tumores, por tanto, no se contagian entre pacientes. Excepcionalmente, algunos tipos de cáncer, como el del cuello de útero, pueden estar provocados por una infección previa. En ese caso, el virus del papiloma humano infecta las células e induce tiempo después los errores genéticos que provocan la aparición del tumor. Por fortuna, estas infecciones se pueden prevenir gracias a las vacunas.

Solo afecta a personas mayores

El cáncer es una enfermedad asociada al envejecimiento. Cuando nuestras células se dividen, deben copiar su material genético y, en ocasiones, las "fotocopiadoras" moleculares se equivocan. A medida que pasan los años, es más probable que fallen más y que vayamos acumulando mutaciones genéticas. De ahí que el progresivo envejecimiento de la población se relacione con un incremento del número de casos de tumores malignos. Sin embargo, el cáncer infantil ocurre en niños. Aunque son enfermedades poco frecuentes, los tumores que afectan a los más pequeños se deben a errores genéticos que se originan durante el desarrollo embrionario o a mutaciones hereditarias.

Teñirse el pelo produce cáncer

Los primeros tintes del cabello, que se comercializaron hasta los años setenta, contenían compuestos como las aminas aromáticas que fueron descritas como cancerígenas en animales. Desde entonces, los fabricantes cambiaron la composición de los tintes, de forma que ahora incluyen más de 5.000 ingredientes diferentes. Algunos estudios apuntaron que los peluqueros y barberos podían presentar más riesgo de sufrir tumores de vejiga. La evidencia existente es contradictoria en relación a otros tipos de cáncer, como la leucemia o el linfoma no Hodgkin. Sin embargo, el uso personal de los tintes para el pelo "no se puede clasificar en cuanto a su acción cancerígena en los seres humanos", es decir, no está demostrado que teñirse el cabello sea un riesgo.

Los desodorantes son un riesgo

Los productos antitranspirantes contienen compuestos de aluminio, sustancias utilizadas para recubrir temporalmente los conductos de sudor y evitar que salga a la piel. Desde hace años, los desodorantes están en el centro de la polémica al haber sido relacionados con un aumento del riesgo del cáncer de mama. Pero, ¿es cierta esta afirmación? Expertos de Estados Unidos ya decían hace quince años que se trataba de un rumor, una conclusión apoyada por un trabajo publicado en Journal of the National Cancer Institute y otro estudio difundido en Eastern Mediterranean Health Journal.

No hay evidencia de que el uso de los desodorantes incremente el riesgo de padecer tumores malignos.

Sin embargo, una tercera investigación publicó resultados conflictivos, sugiriendo que los desodorantes podían aumentar el riesgo de este tipo de tumores. La evidencia científica actual que apoye esta hipótesis es limitada y, desde luego, los estudios epidemiológicos realizados rechazan que exista una relación entre los antitranspirantes y el cáncer de mama. Tampoco se ha demostrado que los parabenos, usados en cosméticos y en otros productos, estén detrás de un incremento del riesgo en estos tumores, como han afirmado las autoridades de la Unión Europea o de Estados Unidos.

El peligro de los sujetadores con aro

Entre los factores de riesgo asociados con el tumor de mama, se incluyen aspectos como el sexo, la edad, la genética o la descendencia que tengamos. Como explican desde la Asociación Española Contra el Cáncer, no está demostrada ninguna relación entre el uso de sujetadores con aro y un aumento del riesgo de padecer tumores de mama. Los expertos de la Clínica Mayo de Estados Unidos lo confirman, descartando que haya bases científicas que apoyen una hipotética asociación.

Las emociones afectan a la salud

La somatización es una peligrosa teoría, no avalada por la evidencia científica, que culpa a los pacientes de su enfermedad. Según esta hipótesis, las patologías aparecen porque las personas acumulan emociones o sentimientos negativos. Sin embargo, aunque existen factores de riesgo evitables relacionados con el desarrollo de tumores, la culpa nunca es del paciente. Es importante mantener hábitos saludables de vida, realizando ejercicio físico, manteniendo una alimentación variada y equilibrada o abandonando el tabaquismo, pero es fundamental promover medidas de salud pública para cuidar el bienestar de toda la población.

Ya existe una vacuna y una cura contra el cáncer, pero no se venden

Como decíamos al principio, el cáncer es un conjunto de más de doscientas enfermedades que se caracterizan por la aparición de un grupo de células que proliferan y se dividen sin control. Sin embargo, cada tipo de tumor maligno presenta unas características diferentes, así como una evolución y un pronóstico distintos. Esta es la razón por la que cada cáncer debe abordarse utilizando terapias específicas. No existe un único tratamiento ni vacuna para todos los tumores que existen.

Existen más de doscientas enfermedades oncológicas, por lo que es imposible que haya un único tratamiento o vacuna contra este grupo tan amplio de patologías

A día de hoy, existen diferentes métodos de diagnóstico y terapias para cada tipo de tumor maligno. En muchos casos, la enfermedad oncológica es hoy curable gracias a los avances científicos y médicos, aunque existen algunos tumores difíciles de abordar, como ocurre, por ejemplo, en algunas formas de cáncer cerebral. Tampoco es cierto que existan remedios mágicos contra los tumores malignos, basados en preparados de plantas o en productos homeópaticos. Se tarda, por regla general, una década para desarrollar un medicamento contra una enfermedad y, para su aprobación, se debe garantizar su seguridad y eficacia con la realización de ensayos clínicos. La celebración del Día Mundial del Cáncer nos recuerda la necesidad de seguir investigando esta enfermedad para generar nuevas terapias antitumorales.

Información tomada de Hipertextual (https://hipertextual.com/2017/02/cancer-mitos)

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