La añoranza por el viejo barrio de La Merced, en un libro

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La añoranza por el viejo barrio de La Merced, en un libro

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Historias de La Merced ¡Ahí va el golpe!, viaje al pasado de uno de los barrios más antiguos de la ciudad

“Si no lo encuentra en La Merced, no existe”, es una popular frase que define a una de las zonas comerciales más importantes del continente. Barrio plagado de sonidos, sabores, manantial de imágenes, arquetipos, ambientes e historias que le dan vida al mito llamado La Merced.

Dichas narraciones fueron compiladas por Norma Yolanda Contla, con investigación iconográfica de la fotógrafa Susana Casarin, en el libro Historias de La Merced ¡Ahí va el golpe!, que será presentado el sábado 22 de marzo a las 17 horas, en el Museo Nacional de las Culturas, como parte de las actividades del XXX Festival México Centro Histórico y en el marco del 75 aniversario del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Coeditado por el INAH, el Festival México Centro Histórico y Xihuatl Ediciones, el volumen consta de 11 relatos que dialogan con las imágenes actuales e históricas, con la firme intención de rescatar un pasado que le da identidad a uno de los barrios más antiguos de la metrópoli.

Oriunda de La Merced, Norma Yolanda Contla recupera sus recuerdos de la niñez y los comparte a través de un recorrido por las calles, comercios y personas de distintos orígenes que son el rostro pasado y presente de un sitio de más de 400 años ininterrumpidos, con múltiples historias y leyendas.

“Me gusta saber de la gente que deambula por aquí porque todos tenemos una historia, es importante seguir la huella de quiénes somos y por qué somos así, para conocernos más”, comentó la también promotora cultural y maestra de danza contemporánea.

El libro lo inicia con una breve evocación ─a manera de crónica─ de sus vivencias infantiles, y hace una descripción detallada del ambiente y los personajes, incluso relata en primera persona sus visitas a la carnicería cercana a comprar lo que se le encomendaba, describiendo los aromas, las imágenes y los protagonistas que conformaron el contexto de Remembranza de mi niñez.

“En La Merced, la filosofía es: ‘todos nos ayudamos y todos nos llamamos la atención si alguien está haciendo algo indebido, aunque ahora se está perdiendo ese sentido de comunidad, pues a veces ni siquiera sabemos cómo se llama el señor de la tienda o el vecino de al lado”, refirió la experta, quien entrevistó a los personajes que dan vida a la publicación.

Por su parte, Susana Casarin, editora y fotógrafa, detalló que la parte medular del volumen es mostrar a los comerciantes como si fueran las venas donde circula toda la sangre del corazón llamado La Merced. “El libro no tiene nada que ver con el mercado, aborda las historias de seres humanos que han dado vida a la zona desde hace 80 años, que han sacrificado muchas cosas y han apostado todo por el barrio”.

Así, texto e imagen van de la mano en un diálogo histórico-social en la obra que cuenta con imágenes históricas de La Merced, provenientes de los archivos de la Fototeca del INAH, así como de colecciones particulares. Son escenas que complementan el discurso visual y hacen ver cómo era el sitio hace 50 años.

“Como editora iconográfica no manejo la fotografía como complemento que ilustre los textos, me gusta que los dos lenguajes, palabra e imagen, conversen en paralelo”, afirmó la artista de la lente.

El pregón de los comerciantes es el motivo de ¡Ahí va el golpe!, texto ilustrativo sobre las frases utilizadas por los mercaderes que han quedado en la memoria colectiva como referencia del trajín en el intercambio comercial que se daba en el México donde la confianza, el respeto y la esperanza figuraban sobre las ganancias monetarias.

También narra la vida de personajes anónimos que deambulaban por el barrio, como el caso de El Palomo, un personaje que no llegó a mecapalero por el hecho de gastarse sus ganancias en la pulquería. La Loca, según cuenta la compiladora, era una mujer que el día de su boda le asesinaron al novio, por lo que perdió al amor de su vida y con él, la cordura.

Las historias plasman el sentido humano de los comerciantes, el respeto hacia su clientela y su lucha para establecerse, ya que la mayoría llegó sin nada a La Merced, donde las mujeres eran tratadas como iguales, recibiendo el respeto y el cuidado de todos.

Aromas de café con sorbitos de añoranza, es un texto sobre la historia del café Equis ─que se ubicaba en la calle Roldán 16─, narrado por Carlos González, hijo del comerciante español Gaspar González Fernández, quien en 1928 llegó a México.    

En Pásele marchanta, más barato ni en botica, Ángel García cuenta la vida de un dependiente de tiendas de abarrotes que comenzó como “chicharo” (jovencito encargado de pasarle al dependiente de mostrador la mercancía colocada al frente y los lados de la tienda) en La Reforma, hasta ser el responsable del negocio familiar.

“En esas familias no hay juniors, desde pequeños los hijos empiezan a conocer el negocio, así el papá se dará cuenta si funcionan, pero no llegan como vástagos del dueño sino como mozos, ascienden al mostrador para luego pasar a la caja y a la administración, hasta llegar al conocimiento pleno del local”, explicaron las autoras.       

Descendiente de la familia de Joseph y Jules Tron, franceses que emigraron en la primera mitad del siglo XIX a México, Carlos Tron Pérez narra en El dinero que se gana trabajando no se presta ni se regala, cómo su abuelo Elías Tron Tron fraguó su propio negocio dejando de lado el proyecto J. Tron y Compañía, que dio vida al primer almacén departamental en México llamado Palacio de Hierro, para dar cabida a El Venado, peletería y talabartería que hasta la fecha subsiste.

“En las entrevistas hay un común denominador que, aunque no lo preguntamos, los consultados nos lo hicieron saber, y es el respeto a la palabra dada, para ellos no es importante firmar un documento si se empeña la palabra. Otro rasgo en común es la unión familiar, además del respeto a uno mismo, son elementos característicos de los comerciantes entrevistados”, comentaron.

Historias de lucha y esperanza son relatadas en los capítulos Antojitos y belleza, En su mero mole y De pieles, fantasmas y atentados. Mientras que espacios como el restaurante La Corte o la cantina La Peninsular, son narrados en los capítulos Que la comida sepa a casa, no a restaurante y Copas van, copas vienen y en medio, una copa más.

Pese a lo que comúnmente se piensa sobre la etiqueta de “peligrosa” que tiene La Merced, Susana Casarin durante la investigación iconográfica no se sintió insegura en el barrio.

“No conocía La Merced, cuando tomaba una foto me acercaba a la gente y le explicaba de lo que se trataba. Sólo en una ocasión, en un lugar donde venden ropa interior, la chica del local salió a reclamarme por qué estaba tomando fotos. Cuando iba con Norma me hacía la turista, la que no entendía español”.

Historias de La Merced ¡Ahí va el golpe!, será presentado por Francisco Mata Rosas, Carlos Vázquez Olvera y las autoras, el sábado 22 de marzo a las 17 horas, en el Museo Nacional de las Culturas, Moneda 13, Centro Histórico.-

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