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La señora alcaldesa tomará protesta en una semana

SDP Noticias   /   
 Domingo, Octubre 7, 2018

   

En una semana más el municipio capitalino de la ciudad de Puebla contará con nuevo presidente municipal.

Se trata de un proceso relativamente inédito por el carácter ideológico de la alternancia.

Por primera vez la ciudad más importante de la entidad estará gobernada por un partido nuevo, Morena, que en público gusta presentarse como de izquierda, o echado hacia ese lado de la vida.

Los de pensamiento más refinado lo vinculan con ciertos valores de la justicia social y quienes lo debaten lo asocian con el viejo nacionalismo revolucionario, la incubación histórica del PRI

Ya se han registrado alternancias de partido en la capital, pero ha sido entre el viejo partido Revolucionario Institucional (PRI) y el partido Acción Nacional (PAN), el cual es identificado como conservador de derecha.

Puebla cuenta con una vieja tradición de luchas agrarias y movimientos sociales, pero no de una tradición creciente de luchas de partido.

La salvedad tal vez sean las experiencias de los hermanos Serdán en 1910, y la fundación de sus clubes anti reeleccionistas en contra de Díaz y a favor de Madero; y la fugaz experiencia en los años ochenta con Ricardo Villa Escalera, con el PAN.

El episodio de los lamentables conflictos universitarios quedó –felizmente, por decirlo de algún modo– constreñidos a rivalidades caseras.

La cultura política predominante no es de derechos; es clientelar.

Un dato que no se puede omitir es el perfil de la nueva gobernante. Se trata de una mujer de carrera inusitada, ajena a las camarillas políticas y las complicidades que eso conlleva.

Claudia Rivera Vivanco será la segunda en ponerse al frente de la ciudad, pero la más nueva en hacerlo y con menos lances en las lides de la política y con ninguno en el ejercicio de gobierno.

Blanca Alcalá es la precursora. Su gobierno se caracterizó por la mesura, y el consenso logrado con todos los sectores sociales, en mucho creo gracias a su condición de mujer y carácter.

Un solo dato en paralelo. Entre otras cosas es bien recordada porque tuvo la audacia de hallar al mejor promotor cultural y diseñó la más importante política cultural que hasta ahora se haya registrado en la entidad.

Lo digo porque el gremio de la cultura es el grupo más sensitivo y a su vez el que tiene mayor capacidad de fuego contra los gobernantes.

Como su partido –Morena– Rivera Vivanco tiene como principal virtud que no llega de los anquilosados y mañosos grupos que movilizan la política clientelar pero que, de proponérselo, tienen la capacidad de paralizar la ciudad (no hablo del crimen).

Esa virtud (no prevenir de las camarillas) que puede ser muy bien vista y calificada en los sectores académicos, de la sociedad civil, y grupos minoritarios de presión, en el día-a-día de la política, en los zarpazos a ras de suelo, puede traducirse en su mayor enemigo y desgracia.

En lo que va del periodo de gobiernos electos, en los escarceos de los anegados ritos de primera vez, la nueva alcaldesa ha tenido que transigir. Transigir en los viejos usos es debilidad. En los venideros puede ser un acto de sensibilidad, en armonía con las prácticas democráticas.

El primer atisbo de lo que viene lo tendremos sobre blanco y negro cuando se haga público la integración del nuevo gabinete, la base para juzgar la eventual orientación y eficiencia de gobiernos.

Por lo demás, y no está demás decirlo, en la integración de ese equipo López Obrador y Morena se juegan su futuro no en la ciudad; en la entidad poblana. Morena esta hoy como en su momento el PAN lo estuvo con Gabriel Hinojosa.

Ya se sabe, en política, el fracaso o los triunfos llegan en paquete

   


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