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Monopolios con nombre y apellido: Slim, Salina, Hank

Proceso   /   
 Domingo, Abril 22, 2018

   

Desde la concepción del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), Carlos Slim ha estado involucrado, de ahí su defensa a ultranza de la obra.

Junto con el británico Norman Foster, el arquitecto Fernando Romero Havaux, esposo de Soumaya Slim Domit, hija del hombre más rico de Latinoamérica, cobró 2 mil 692 millones 364 mil 464 pesos por "la elaboración de proyectos ejecutivos que permitan la construcción del Edificio Terminal de pasajeros, vialidades de acceso y estacionamientos y Torre de Control y Centros de Control de Operaciones” del NAIM.

El contrato de Romero Havaux es uno de los 92 enmarcados en el rubro de "servicios relacionados”. La firma se realizó con el despacho FP-Free, S de RL de CV, en convenio con Servicios Smart Free a tu Nivel, SA de CV (FR-EE) y Havaux y Foster + Partners Limited, según se establece en la propia página en internet del NAIM (www.aeropuerto.gob.mx).

Ambos arquitectos, el británico y el mexicano, presentaron el 23 de mayo de 2014 el proyecto y el 3 de septiembre de ese año fue electo por unanimidad.

El yerno de Carlos Slim hizo un cobro similar al de la empresa estadounidense Parsons International Limited, la cual se encargó de realizar la "gerencia del proyecto para atender la demanda de servicios aeroportuarios en el centro del país”, por un monto de 2 mil 692 millones 314 mil 541 pesos.

Las familias de siempre

Los tentáculos de Carlos Slim no sólo estuvieron presentes desde la concepción de la monumentalmente cara obra del nuevo aeropuerto: en el proceso de construcción, el magnate y su emporio económico seguirán presentes los próximos dos años, aunque hay estimaciones de que dicha construcción se extenderá hasta 2024; es decir, seis y no sólo dos años más.

Se trata de la máxima obra de construcción del Edificio Terminal. Según el contrato respectivo, será por 84 mil 828 millones 377 mil 320 pesos, con una duración del 13 de febrero de 2017 al 20 de octubre de 2020.

Pero hay que aclarar que Slim no va solo en esta megaobra: lo acompaña Hipólito Gerard Rivero, cuñado de su viejo conocido —quien le entregó Teléfonos de México durante su sexenio—  Carlos Salinas de Gortari. 

Gerard Rivero, con su empresa GIA más la firma Promotora y Desarrolladora Mexicana, SA de CV, se llevaron el contrato de la terminal por casi 85 mil millones de pesos.

A esa cantidad Slim sumó otro contrato, por 7 mil 359 millones 204 mil 570 pesos, para construir el sistema de precarga e instrumentación geotécnica, infraestructura, estructura de pavimentos y obra civil de ayudas visuales y para la navegación de la pista 3. El contrato arrancó el 7 de noviembre del año pasado y concluye el 11 de noviembre de este año.

Slim logró incluir en esta obra a otro gran beneficiado del viejo priismo, Carlos Hank Rhon, hoy dueño del banco más grande de México, Interacciones, que recientemente se comió a Banorte.

Ambos contratos suman 92 mil 200 millones de pesos, 51% de la inversión total comprometida en la primera fase del NAIM.

ICA, la empresa de Bernardo Quintana que había entrado en recesión a inicios del sexenio de Enrique Peña Nieto, logró levantarse y ser otro de los beneficiados contratistas del nuevo aeropuerto.

De acuerdo con los datos del NAIM, Quintana obtuvo dos contratos, uno por 16 millones y otro por 7 mil 555 millones, lo que le dio una suma total de 7 mil 571 millones 741 mil 821 pesos.

Pero lo rebasó por casi 2 mil millones y medio otra de las contratistas predilectas de Peña Nieto, la firma mexiquense Coconal, que obtuvo tres jugosos contratos que llegan a 9 mil 951 millones 242 mil 301 pesos.

Empresas de dudosa ética

Para el diputado perredista Rafael Hernández Soriano hay dos empresas de dudosa calidad que participan en la construcción del nuevo aeropuerto. Se trata de la empresa de origen español Aldesem, responsable junto con la mexicana Epccor de construir el "Paso Exprés” de la autopista México-Cuernavaca y donde se formó un socavón que cobró la vida de dos personas. La obra se la pagó el gobierno de Enrique Peña Nieto por conducto del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, en mil 45 millones de pesos.

Ahora Ruiz Esparza le adjudicó a Aldesem tres contratos para el nuevo aeropuerto por mil 261 millones 98 mil 781 pesos. 

El presidente de la comisión legislativa que da seguimiento a la construcción del nuevo aeropuerto demandó al titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y a la secretaria de la Función Pública, Arely Gómez, "la cancelación de los contratos, luego de la tragedia del Paso Exprés. Su respuesta fue: ‘No tenemos facultades para ello’. A pesar de todo siguieron y tienen la construcción de la Torre de Control.

El contrato para construir la Torre de Control del NAIM es por mil 242 millones 171 mil 349 pesos, pero Aldesem no va sola, la acompaña la empresa mexicana Jaguar Ingenieros Constructores, SA de CV, otra de las nuevas "ganonas” en las licitaciones de las rondas de Pemex para explorar y explotar hidrocarburos.

La empresa responsable del socavón del Paso Exprés también construye en el NAIM "accesos y plataformas para exploración geotécnica para la pista número 2” y "accesos y plataformas para exploración geotécnica, rehabilitación de tramos de prueba y bacheo somero de caminos existentes para el NAICM”.

Existe otra empresa de dudosa calidad: Sacyr, también de origen español y con la que intentó asociarse Pemex en 2000 para arrebatarle el control a Repsol. Al final Petróleos Mexicanos hubo de dar marcha atrás a su operación financiera.

 

 LAS CIFRAS

El contrato de Sacyr es por mil 399 millones 983 mil 17 pesos, pero no va sola, la acompaña Epccor, empresa mexicana de la que son propietarios los hermanos Juan Diego, José Miguel e Ignacio Gutiérrez Sainz, hijos de Juan Diego Gutiérrez Cortina, el fundador de Gusta Infraestructura.

Y otra "constructora” que participa es la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que se quedó con dos contratos que suman 5 mil 296 millones 264 mil 171 pesos.

Pero las dudas sobre la entrega de contratos para favorecer a amigos de Peña Nieto no paran ahí. El gobierno entregó dos contratos a la empresa Transportaciones y Construcciones Tamaulipecos, SA de CV –por 662 millones 374 mil 577 pesos– a Rolando Cantú Barragán, primo de Juan Armando Hinojosa Cantú, quien construyó la "Casa Blanca” del presidente.

El primero fue por 54 millones 99 mil pesos para "rehabilitación de la infraestructura vial en el Municipio de Texcoco, Estado de México”, y el segundo, por 608 millones 275 mil 577 pesos, para "construcción de los caminos provisionales de acceso” al NAIM.Hank...                                                                                           Proceso

 

Desde la concepción del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), Carlos Slim ha estado involucrado, de ahí su defensa a ultranza de la obra.

Junto con el británico Norman Foster, el arquitecto Fernando Romero Havaux, esposo de Soumaya Slim Domit, hija del hombre más rico de Latinoamérica, cobró 2 mil 692 millones 364 mil 464 pesos por "la elaboración de proyectos ejecutivos que permitan la construcción del Edificio Terminal de pasajeros, vialidades de acceso y estacionamientos y Torre de Control y Centros de Control de Operaciones” del NAIM.

 

El contrato de Romero Havaux es uno de los 92 enmarcados en el rubro de "servicios relacionados”. La firma se realizó con el despacho FP-Free, S de RL de CV, en convenio con Servicios Smart Free a tu Nivel, SA de CV (FR-EE) y Havaux y Foster + Partners Limited, según se establece en la propia página en internet del NAIM (www.aeropuerto.gob.mx).

Ambos arquitectos, el británico y el mexicano, presentaron el 23 de mayo de 2014 el proyecto y el 3 de septiembre de ese año fue electo por unanimidad.

El yerno de Carlos Slim hizo un cobro similar al de la empresa estadounidense Parsons International Limited, la cual se encargó de realizar la "gerencia del proyecto para atender la demanda de servicios aeroportuarios en el centro del país”, por un monto de 2 mil 692 millones 314 mil 541 pesos.

 

Las familias de siempre

Los tentáculos de Carlos Slim no sólo estuvieron presentes desde la concepción de la monumentalmente cara obra del nuevo aeropuerto: en el proceso de construcción, el magnate y su emporio económico seguirán presentes los próximos dos años, aunque hay estimaciones de que dicha construcción se extenderá hasta 2024; es decir, seis y no sólo dos años más.

Se trata de la máxima obra de construcción del Edificio Terminal. Según el contrato respectivo, será por 84 mil 828 millones 377 mil 320 pesos, con una duración del 13 de febrero de 2017 al 20 de octubre de 2020.

 

Pero hay que aclarar que Slim no va solo en esta megaobra: lo acompaña Hipólito Gerard Rivero, cuñado de su viejo conocido —quien le entregó Teléfonos de México durante su sexenio—  Carlos Salinas de Gortari. 

Gerard Rivero, con su empresa GIA más la firma Promotora y Desarrolladora Mexicana, SA de CV, se llevaron el contrato de la terminal por casi 85 mil millones de pesos.

 

A esa cantidad Slim sumó otro contrato, por 7 mil 359 millones 204 mil 570 pesos, para construir el sistema de precarga e instrumentación geotécnica, infraestructura, estructura de pavimentos y obra civil de ayudas visuales y para la navegación de la pista 3. El contrato arrancó el 7 de noviembre del año pasado y concluye el 11 de noviembre de este año.

Slim logró incluir en esta obra a otro gran beneficiado del viejo priismo, Carlos Hank Rhon, hoy dueño del banco más grande de México, Interacciones, que recientemente se comió a Banorte.

Ambos contratos suman 92 mil 200 millones de pesos, 51% de la inversión total comprometida en la primera fase del NAIM.

 

ICA, la empresa de Bernardo Quintana que había entrado en recesión a inicios del sexenio de Enrique Peña Nieto, logró levantarse y ser otro de los beneficiados contratistas del nuevo aeropuerto.

De acuerdo con los datos del NAIM, Quintana obtuvo dos contratos, uno por 16 millones y otro por 7 mil 555 millones, lo que le dio una suma total de 7 mil 571 millones 741 mil 821 pesos.

Pero lo rebasó por casi 2 mil millones y medio otra de las contratistas predilectas de Peña Nieto, la firma mexiquense Coconal, que obtuvo tres jugosos contratos que llegan a 9 mil 951 millones 242 mil 301 pesos.

Empresas de dudosa ética

Para el diputado perredista Rafael Hernández Soriano hay dos empresas de dudosa calidad que participan en la construcción del nuevo aeropuerto. Se trata de la empresa de origen español Aldesem, responsable junto con la mexicana Epccor de construir el "Paso Exprés” de la autopista México-Cuernavaca y donde se formó un socavón que cobró la vida de dos personas. La obra se la pagó el gobierno de Enrique Peña Nieto por conducto del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, en mil 45 millones de pesos.

Ahora Ruiz Esparza le adjudicó a Aldesem tres contratos para el nuevo aeropuerto por mil 261 millones 98 mil 781 pesos. 

El presidente de la comisión legislativa que da seguimiento a la construcción del nuevo aeropuerto demandó al titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y a la secretaria de la Función Pública, Arely Gómez, "la cancelación de los contratos, luego de la tragedia del Paso Exprés. Su respuesta fue: ‘No tenemos facultades para ello’. A pesar de todo siguieron y tienen la construcción de la Torre de Control.

 

El contrato para construir la Torre de Control del NAIM es por mil 242 millones 171 mil 349 pesos, pero Aldesem no va sola, la acompaña la empresa mexicana Jaguar Ingenieros Constructores, SA de CV, otra de las nuevas "ganonas” en las licitaciones de las rondas de Pemex para explorar y explotar hidrocarburos.

La empresa responsable del socavón del Paso Exprés también construye en el NAIM "accesos y plataformas para exploración geotécnica para la pista número 2” y "accesos y plataformas para exploración geotécnica, rehabilitación de tramos de prueba y bacheo somero de caminos existentes para el NAICM”.

Existe otra empresa de dudosa calidad: Sacyr, también de origen español y con la que intentó asociarse Pemex en 2000 para arrebatarle el control a Repsol. Al final Petróleos Mexicanos hubo de dar marcha atrás a su operación financiera.

 LAS CIFRAS

El contrato de Sacyr es por mil 399 millones 983 mil 17 pesos, pero no va sola, la acompaña Epccor, empresa mexicana de la que son propietarios los hermanos Juan Diego, José Miguel e Ignacio Gutiérrez Sainz, hijos de Juan Diego Gutiérrez Cortina, el fundador de Gusta Infraestructura.

Y otra "constructora” que participa es la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que se quedó con dos contratos que suman 5 mil 296 millones 264 mil 171 pesos.

Pero las dudas sobre la entrega de contratos para favorecer a amigos de Peña Nieto no paran ahí. El gobierno entregó dos contratos a la empresa Transportaciones y Construcciones Tamaulipecos, SA de CV –por 662 millones 374 mil 577 pesos– a Rolando Cantú Barragán, primo de Juan Armando Hinojosa Cantú, quien construyó la "Casa Blanca” del presidente.

El primero fue por 54 millones 99 mil pesos para "rehabilitación de la infraestructura vial en el Municipio de Texcoco, Estado de México”, y el segundo, por 608 millones 275 mil 577 pesos, para "construcción de los caminos provisionales de acceso” al NAIM.

   


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