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RMV podría quedar en el lugar 8 o 10 de la lista plurinominal del PAN

Excélsior   /   
 Viernes, Febrero 16, 2018

   

Jorge Fernández Menéndez/Razones/Excélsior

Durante la campaña de Vicente Fox, tanto el candidato panista como Jorge Castañeda y Adolfo Aguilar Zínser, insistían una y otra vez en sus quejas contra el Cisen y el supuesto espionaje político que sufrían aunque no tuvieran pruebas de ello. Por supuesto que el Cisen supervisaba las actividades públicas de los candidatos y trataba de controlar su seguridad, pero no había espionaje como tal. Paradójicamente, estábamos hablando de una de las épocas en que mejor y más profesionalmente funcionó el Cisen, durante los últimos dos años de la admnistración Zedillo. Nunca hubo tantos y tan capacitados cuadros jóvenes trabajando en esa instancia de seguridad.

Cuando Fox llegó al gobierno casi deshizo el Cisen: le quitó presupuesto, atribuciones y personal, pese a la oposición del secretario de gobernación, Santiago Creel y de quien fue designado como su director, el ahora ministro de la Suprema Corte de Justicia, Eduardo Medina Mora. Habían creado una Secretaría de Seguridad Pública, que dejaron en manos de Alejandro Gertz Manero, enfrentado con Creel y con el procurador general de la República, quien era el general Rafael Macedo de la Concha. Gertz se dedicó a desarticular las áreas de seguridad que había heredado e incluso a perseguir a alguno de sus principales operadores: sus objetivos principales fueron el Cisen y la Policía Federal. Al mismo tiempo, Aguilar Zínser fue puesto al frente de una comisión nacional de seguridad en la que se pretendía que todas las áreas de seguridad, incluyendo el Cisen, el Ejército y la Marina, participaran y rindieran cuentas ante Adolfo. Nunca funcionó.

El Cisen se salvó porque lo respaldó Creel y por el trabajo, realizado bajo enormes presiones y limitaciones, de Medina Mora, pese a que buena parte del personal más calificado se fue a la PGR de Macedo de la Concha donde, para cerrar los huecos que dejaba Gertz en la SSP, se había creado la Agencia Federal de Investigación, bajo el mando de Genaro García Luna.

Todo esto viene a cuento por el affaire Cisen que acaba de protagonizar Ricardo Anaya. La denuncia del candidato del Frente, con video incluido, sobre “el espionaje” al que estaría siendo sometido por el Cisen, terminó siendo un absurdo montaje. La camioneta que seguía los movimientos de Anaya por Veracruz, pegada a su automóvil y sin ningún intento de ocultarse no era espionaje, sino parte de un plan de vigilancia montado para proteger al candidato y acordado con el gobernador de Veracruz, el panista Miguel Ángel Yunes. No hubo espionaje, simplemente un montaje y oso políticos del candidato.

Pero no fueron indoloros: se intentó crear una crisis, obligó a la intervención del secretario de Gobernación, el subdelegado del Cisen en Veracruz perdió su cargo por no informar adecuadamente, se vulneró la seguridad de los propios candidatos. Alberto Bazbaz, recién llegado al Cisen, y sin ningún deseo de exhibirse públicamente, fue objeto de una andanada en redes y, sobre todo, esa institución que no ha tenido sus mejores momentos en los últimos años volvió a ser injustamente zarandeada. Todo por la irresponsabilidad y exhibicionismo de un candidato.

Otras dos noticias están teniendo repercusión en el panismo. Comienza a crecer una duda en Puebla. El exgobernador y exaspirante presidencial, Rafael Moreno Valle, había llegado a un acuerdo con Ricardo Anaya para quedar en el segundo lugar en la lista de senadores plurinominales del Frente, pero ahora resulta que, por otros compromisos, sobre todo, con Jesús OrtegaGustavo Madero y, sobre todo, con Miguel Ángel Mancera, el exgobernador podría terminar en el lugar ocho o diez de esa lista. Si es así, se profundizarán las diferencias, ya notables, de Moreno Valle con Anaya, porque en esa posición correría, incluso, el riesgo de quedar fuera.

El que decidió, por fin irse, es el senador Roberto Gil. Uno de los legisladores más brillantes de los últimos años se hartó de las diferencias con la dirigencia panista, dio un paso atrás y deja su escaño. Había sido más que maltratado por la gente de Anaya. De manejar, muy bien por cierto, las principales comisiones de la Cámara e incluso de presidirla, se le envío a asuntos hidraúlicos. Roberto no quiere renunciar al PAN ni tampoco actuar como un opositor público del panismo. Por eso, no buscará en el corto plazo una posición o una candidatura. Se retirará “un poco” de la política pública y apoyará, dice que en lo que pueda, a Margarita Zavala.

 

DEFINICIONES PRIISTA

 

Este fin de semana será el Consejo Nacional del PRI que confirmará la candidatura de José Antonio Meade a la Presidencia de la República. Será una oportunidad más de ver si los acercamientos que ha tenido Meade con la base priista durante los meses de precampaña han rendido frutos.

Siempre en el PRI, hubo rumores en los últimos días sobre rebeliones en el partido. No era verdad, lo que hay es inquietud porque este fin de semana también se publican las listas de senadores y diputados uninominales de ese partido. Para comprender el tamaño de las presiones, se debe tomar en cuenta que existían 15 mil aspirantes para esas 364 posiciones legislativas.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/jorge-fernandez-menendez/2018/02/16/1220739

   


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