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Página 1 de 5 El próximo viernes 21 de agosto se conmemora el 61 aniversario luctuosa de una mujer atípica para su época, Carmen Serdán Alatriste. De ahí que en el rescate de la historia local -base de la propuesta que en el Congreso del Estado de Puebla trabajamos los miembros de la Comisión Especial de los centenarios de los movimientos sociales- la figura de Carmen Serdán es fundamental no sólo para la etapa histórica del estallamiento del movimiento revolucionario, sino también para rescatar el pensamiento y acción de las mujeres poblanas de esa época. En la historia popular del movimiento revolucionario en México se registra la participación de las adelitas y las valentinas como parte de un grupo masivo de mujeres sin rostro; como las heroínas anónimas de la gesta, sin embargo hubo además de estas valientes, casos como el de Carmen Serdán que de manera puntual, con acciones y pensamientos concretos, fueron piezas claves para detonar la Revolución Mexicana y continuar en la lucha hasta la Constitución de 1917, aunque su figura y sus nombres prácticamente no son reconocidos ni recordados. Carmen Serdán supo luchar como líder, política, ideóloga, escritora, guerrillera, enfermera, hija, hermana, tía y amiga. Más que una heroína, fue una mujer con plena conciencia de que en 1910, el país requería de manera urgente de un cambio social porque las condiciones de vida de una amplia mayoría eran miserables. Carmen, la luchadora social, ve la necesidad de sumarse al movimiento político para combatir las injusticias sociales que privaban en el país porque desde su experiencia personal, es testigo de las carencias y pobreza de los obreros y campesinos poblanos y vive la censura y persecución del régimen por "pensar diferente a don Porfirio". Ella fue cabeza de un grupo de arriesgadas mujeres entre las que se encuentran su madre, doña Carmen Serdán Alatriste; su hermana, Natalia Serdán; Filomena Del Valle, cuñada y esposa de Aquiles y las hermanas Guadalupe, Rosa y María Narváez Bautista, conocidas como las socias de Carmen Serdán. Todas ellas, inteligentes y audaces damas de la sociedad poblana. Su presencia en el movimiento revolucionario fue definitiva para que estallara la Revolución en el sitio de Puebla, pero también para que las ideas maderistas de no reelección se extendieran no solo en nuestra entidad poblana, también en otras regiones del país gracias a las cartas y correos de los clubes feministas. Hija de familia con oportunidades de prepararse y opinar, cosa que no sucedía en otras familias ni en otras clases sociales. Desde su nacimiento, Carmen recibe una herencia política que le viene de sus predecesores, lo mismo que todos los miembros de esa familia. Lo interesante de Carmen es como asume ella esa responsabilidad política, ese patrimonio ideológico que viene de varias generaciones atrás.
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