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| Vicky Cristina Barcelona | | Imprimir | |
| jueves, 15 de enero de 2009 | |
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“Vicky Cristina Barcelona” es una película con sello de fábrica, es una historia cuya forma y contenido trae ya una forma reconocible en el mundo cinematográfico, es el estilo “Woody Allen”. Pero este estilo tiene momentos de inspiración y momentos de una simple maquilación y el caso de “Vicky Cristina Barcelona” no es de lo mejor de Woody Allen, aunque tiene puntos dignos de comentario. Woody Allen significa también, el manejo recurrente de ciertos temas: la búsqueda del amor, la pasión, el arte, las relaciones humanas conflictuadas, el paisaje urbano como parte esencial del relato. En esta ocasión Woody Allen rinde, con su privilegiada visualidad, un homenaje a las ciudades de Barcelona y Oviedo, tomándolas como un contexto donde dos turistas americanas sucumben ante el encanto pasional de un pintor español (Javier Bardem) quién a su vez tiene una áspera y enfermiza relación de amor-odio con una ex-esposa (Penélope Cruz) también pintora, la película muestra una intrincada red de relaciones entre todos los personajes que se mueven entre devaneos, galanteos e idilios casuales que pretenden ser duraderos, llegando incluso en un caso a una abierta y desenfadada relación en un trío amoroso. La trama se desarrolla en un crescendo lleno de detalles: casonas, jardines y calles cuya belleza es parte cardinal en los juegos de seducción, veladas culinarias, con la notoria y antojable presencia del vino, los colores cálidos, el mar y la vegetación, en suma la captura del ambiente mediterráneo, como una atmósfera ideal que contribuye al tipo de los supuestos desenfrenos mostrados, en este sentido, la visión escenográfica, el ritmo y la construcción del entramado, son elementos en los que Woody Allen se muestra experto y sus historias resultan impecables en cuanto a grado de interés. Pero “Vicky Cristina Barcelona” tiene un camelo, su historia, aun cuando tiene una correcta construcción narrativa, despide también el aroma de un cliché: las típicas turistas americanas en busca de aventuras amorosas, la “pasión” latina (en este caso hispana) enfrentada a la racionalidad anglosajona, la dizque amoralidad y especial sensibilidad de los artistas que están siempre al borde de la crispación, ni se diga la música que cae en la obviedad del típico guitarreo español (aunque el gusto musical de Allen es garantía), son todos estos algunos de los tópicos que Woody Allen retoma para armar una historia que deja entrever un tanto su artificialidad, incluso la actuación de Barden y Penélope Cruz resulta un tanto forzada, vemos a dos españoles interpretando una imagen supuestamente idiosincrática de los españoles, el macho y la fierecilla indómita. Quizás el final tenga algo rescatable, de más profundidad, cuando Woody Allen se deja ver un tanto pesimista respecto al amor y las relaciones humanas, pues el resultado de su película en cuanto el destino de cada personaje, por sus rostros y actitudes, parecen decirnos que las pasiones destruyen y las convenciones (como el matrimonio a largo plazo, las bodas y sus compras) aburren, esta conclusión quizá explique el desarrollo de toda la película que navega peligrosamente en la superficialidad de los lugares comunes. Woody Allen esta cada vez más pesimista o quizá simplemente cansado.
“Vicky Cristina Barcelona”. Estados Unidos/España. 2008. Guión y dirección: Woody Allen. Fotografía: Javier Aguirresarobe. Con: Javier Bardem, Patricia Clarkson, Penélope Cruz, Rebecca Hall, Scarlett Johanson, Chris Messina, Julio Perilan y Manuel Barcelo. |
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