Marzo 12th, 2010Basta con los sermones “infumables”
¿Cuántas veces hemos participado en misas con sermones interminables y aburridos? ¿Cuántas más nos hemos topado con sacerdotes improvisados, poco creíbles y malinformados? En los tiempos modernos la homilía, una parte fundamental de la celebración eucarística, parece sufrir una crisis “bifronte”: por exceso (de tiempo) y por defecto (de contenido). Por eso El Vaticano ha tomado cartas en el asunto, para reasignar a la predicación la fuerza de ser arma eficaz de evangelización.
Primera recomendación: que los sermones no superen los ocho minutos, tiempo medio de concentración de un auditorio en la actualidad. Así lo pidió Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos, en su libro “La palabra de Dios”, presentado esta semana en Roma.
En el texto el prelado indicó que, antes de predicar la Biblia, es necesario estudiarla y acompañar dicho estudio con la oración. Además llamó a “no minimizar aspectos más formales de la predicación”.
“No pocos sacerdotes o diáconos tienen dificultad al preparar sus propias homilías o a hablar en público“, reconoció al señalar que en París, desde el año 2007 existen cursos para clérigos sobre cómo mejorar sus sermones.
Añadió que los curas deberían seguir las cinco sugerencias de estos seminarios franceses: determinar el tema principal de la homilía, suscitar el interés de los fieles, hacer de todo para transmitir la propia convicción, ayudarles a memorizar el tema repitiéndolo varias veces y hacer partícipes a los feligreses con propuestas concretas.
“El predicador puede escribir la homilía pero al momento de predicar debería servirse de un esquema que le permita seguir el hilo lógico mirando a los fieles. Para ser actual el sacerdote debería tener en una mano la Biblia y en la otra el periódico“, sostuvo.
Serafines susurran.- Que por segunda vez en una semana un alto funcionario del Vaticano dio una declaración oficial sobre la posición de la Iglesia católica sobre la pederastia clerical. Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra, aseguró que los abusos sexuales contra menores “no tienes excusas” porque “son siempre un crímenes odiosos”.
En un mensaje publicado apenas ayer por la Radio Vaticana el clérigo apuntó que “la protección de las agresiones sexuales se mantiene en la cima de las prioridades de todas las instituciones eclesiásticas que luchan por poner fin a este serio problema” y agregó que “la comunidad católica continúa en sus esfuerzos por resolver definitivamente este problema, los culpables de tales crímenes son inmediatamente suspendidos del ejercicio de sus funciones y tratados según la normativa civil y el derecho canónico”.
En un post anterior de este blog ya dimos cuenta de la otra declaración importante sobre el tema, de Federico Lombardi, vocero del Vaticano.
Querubines replican.- Que el gobierno de Argentina tiene un objetivo en su relación con El Vaticano: reformar el “obispado castrense”, una estructura religiosa reconocida actualmente por la ley de ese país y que permite a la Iglesia tener el monopolio de la atención espiritual en los cuarteles y centros militares del país.
El embajador argentino ante el Estado Pontificio, Juan Pablo Cafiero, desde hace algunas semanas ha sostenido reuniones en Roma con personalidades de la Curia para cabildear la propuesta de reforma. Hasta ahora no existe un documento físico concreto, sólo una serie de ideas a discutir.
La pretensión argentina es alcanzar una transformación por consenso, mediante el establecimiento de una mesa de estudio para alcanzar un acuerdo y hacer las cosas diplomáticamente, aunque a decir de quienes siguen de cerca el asunto será difícil convencer al Vaticano de pasar de las buenas intenciones a los hechos concretos.
Serafines, potestades y arcángeles pueden enviar sus comentarios a: andresbeltramo@hotmail.com
Como ya lo informamos en este espacio Joseph Ratzinger tiene previstos otros cuatro viajes internacionales en los próximos 10 meses: Malta (17-18 abril), Portugal (11-14 mayo), Chipre (4-6 junio) y Reino Unido (17-19 septiembre).



Todo el mundo lo conocía como Don Hilario, por su carácter afable y su cercanía con la gente. Nació en la Ciudad de México el 14 de enero de 1928 y fue ordenado sacerdote el 22 de octubre de 1950 en Granada, España. Pablo VI lo nombró responsable de la entonces prelatura de Nuevo Casas Grandes el 15 de febrero de 1978.








