Del Vatican Insider

Una nueva tormenta azota a los Legionarios de Cristo. Uno de sus sacerdotes emblema en los Estados Unidos, Thomas Williams, confesó haber procreado un hijo hace algunos años. La noticia fue confirmada por la misma congregación, en un intento por mostrar una “nueva política” de transparencia interna. Pero lo cierto es que esta y otras revelaciones salieron a la luz sólo gracias a la presión de la prensa.

“Algunos años atrás tuve una relación con una mujer y procreé un niño. Me siento muy apenado por esta grave transgresión e intento enmendar el error. Mis superiores y yo decidimos que lo mejor para mí será tomar un año sin actividades públicas del ministerio para reflexionar sobre lo que hice mal y mis deberes como sacerdote”. Con esas palabras Williams reconoció públicamente su situación.

La noticia estremeció a la Legión y a su movimiento hermano, el Regnum Christi. El padre Thomas se presentaba como un clérigo ejemplar. Físicamente atractivo, cautivaba tanto en su predicación como en sus apariciones televisivas. Fue comentarista en la cadena estadounidense NBC y actualmente en la CBS.

Su caso no será el primero ni el último. Sin ir más lejos el propio fundador de la congregación, Marcial Maciel Degollado, procreó tres hijos. Pero lo que más desconcierto causó en los legionarios fue el “mea culpa” de sus superiores quienes reconocieron abiertamente haber ocultado su irregular situación.

Hace unos meses Thomas Williams dejó su cátedra en la universidad romana de la Legión, el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Nadie ofreció explicaciones sobre su imprevista salida. Desde mucho antes los superiores ya conocían su situación, pero no tomaron medidas concretas. Ellos mismos reconocieron haber actuado con negligencia. Lo hicieron en una nota aclaratoria.

“Los superiores aconsejaron al P. Thomas que tuviera un comportamiento adecuado y que se retirara del ámbito público y lo acompañaron en su reflexión sobre su situación personal. Sin embargo,hubiera sido necesario tomar medidas más rápidas y más contundentes, como ahora se está haciendo. El director general y su consejo lamentan mucho no haber actuado antes con la debida firmeza, asumen su responsabilidad y piden perdón por no haber hecho todo lo posible para limitar el escándalo”, reveló el comunicado.

Los directivos de la congregación justificaron no haber informado antes del caso porque buscaron tomar en cuenta los “intereses legítimos” de todos los involucrados, especialmente la privacidad de la madre y del hijo. Precisaron que “el cuidado del hijo está asegurado” pero no quisieron dar más detalles. Además aclararon que la relación fue consentida, no se trató de un abuso sexual ni involucró a un menor y, por ello, no fue necesario comunicar el hecho a las autoridades civiles. Pero las cosas hubieran permanecido como antes de no haber mediado la intervención de la prensa, que ya estaba investigando el caso. Por eso el instituto religioso se apresuró a difundirlo, aunque lo hizo sólo hasta que tuvo certeza de la presión mediática y no antes.

Algo similar ocurrió con la información sobre los siete sacerdotes legionarios denunciados ante El Vaticano por supuestos abusos sexuales contra menores, noticia dada a conocer días atrás. Como confirmó el portavoz de la Sede Apostólica, Federico Lombardi, los casos no son recientes aunque fueron reconocidos por la congregación apenas hasta ahora. Nuevamente como consecuencia de investigaciones periodísticas.

Todas estas revelaciones han profundizado tanto el desprestigio público de la Legión y como la crisis interna. Y están complicando la labor de reforma de la congregación llevada adelante por el cardenal Velasio De Paolis, designado por el Papa Benedicto XVI para encabezar la renovación en una estructura que, durante años, sufrió el nocivo influjo de su fundador Marcial Degollado. Un personaje que utilizó el secretismo y la manipulación como armas para ocultar sus crímenes. Abusos de menores, drogas, amantes e hijos incluidos.

Del Vatican Insider (ENG) (ITA)

La cúpula de la Pontificia Academia para la Vida (PAV) invitó a sus integrantes a sostener un “diálogo sincero” tras la polémica de las últimas semanas. Una asamblea fallida, un congreso cancelado, cruce de cartas y un intenso debate en la prensa han caracterizado una crisis anunciada. Ahora los miembros críticos de ese organismo del Vaticano se muestran abiertos a conversar, pero su desconfianza permanece y replican: lo que ha faltado es diálogo.

En una nota pública del 10 de mayo último las autoridades de la PAV pidieron que “las recientes incomprensiones” sean consideradas como una oportunidad para examinar y reafirmar la identidad de la academia, como lo reportó el Vatican Insider.

Ese comunicado buscó responder a los cuestionamientos lanzados por un grupo de miembros notables que expresaron su “firme desacuerdo” y “seria preocupación” por la deriva en la academia, empeñada –según ellos- en promover con sus actividades institucionales una agenda contraria a las enseñanzas de la Iglesia católica.

Dos días antes y en un intento por bajar la tensión el presidente de la PAV, Ignacio Carrasco de Paula, había enviado a todos integrantes una misiva en la cual se disculpó por los mensajes el contenido de algunas cartas anteriores que pudieron ser considerados como faltas de respeto (leerla completa aquí). Calificó a los mismos como “frases desafortunadas que, si se malentendieron, podrían haber ofendido la sensibilidad de algunas personas”.

Esos escritos “no buscaban mostrar ninguna falta de respeto y, ciertamente, tampoco a aquellos con los que hemos venido colaborando de cerca por años”, insistió Carrasco al tiempo de subrayar su compromiso, “ahora más que nunca”, con el Evangelio de la vida.

Pero ni las disculpas del presidente ni la nota posterior que llamó a un “diálogo sincero” dejaron conformes a todos. En declaraciones a este sitio web Christine de Marcellus Vollmer, presidente de la Alianza Latinoamericana para la Familia, se mostró dispuesta a dialogar porque “esa es la razón de ser de la academia y es lo que ha faltado últimamente”.

Para Vollmer la condición necesaria para abrir cualquier diálogo es el respeto a la igual dignidad de cada uno de los involucrados y no que una de las partes se imponga a la otra. Y eso, dijo, es justamente lo ocurrido con algunos oficiales de la PAV, quienes en lugar de promover el diálogo interno han impuesto sus propias ideas.

Aunque nadie pronuncia abiertamente su nombre, muchos creen que parte del problema resida en el actual canciller de la academia: Renzo Pegoraro. Por su cargo a él le tocó coordinar los dos eventos de la discordia: la asamblea plenaria de febrero pasado, calificada como “la peor de la historia” por el profesor Josef Seifert, y el congreso sobre células madre, previsto para el mes de abril y cancelado en medio de una encendida polémica.

En respuesta a la solicitud de “diálogo sincero” los críticos avanzaron propuestas concretas: que la academia deje atrás temas ya resueltos por el magisterio de la Iglesia, como las células madre y la fecundación asistida. Que no privilegie siempre a las “ciencias duras” con exponentes abiertamente contrarios a la doctrina católica y dé más espacio a la lucha cultural a favor de la vida. Y que la próxima asamblea plenaria, enmarcada en el Año de la Fe, se dedique al estudio de la “ciencias de persuasión” que ofrezcan más herramientas a los líderes católicos para promover la cultura de la vida en la sociedad contemporánea.

Resulta evidente que, en la crisis misma, se esconden dos visiones distintas del rol que debe jugar la Pontificia Academia para la Vida. El debate subsiste entre quienes ven a ese organismo como un espacio para discutir con el mundo científico sin poner por delante la doctrina y quienes desearían que fuese una vanguardia en la lucha a favor por los valores católicos “no negociables”. Mediar entre las dos posiciones se ha vuelto casi una misión imposible. En estos términos la polémica está muy lejos de poder considerarse como cerrada.

“Tenemos algunos casos que están bajo el juicio de la Santa Sede y que estamos investigando por comportamientos incorrectos”. Con esas breves palabras el cardenal Velasio De Paolis reconoció que El Vaticano mantiene abiertos varios procesos por supuestos abusos sexuales a menores contra sacerdotes legionarios de Cristo. Lo dijo en una reunión reservada en la Ciudad de México. Corría el 27 de febrero pasado.

Ahora fuentes eclesiásticas confirmaron a Sacro&Profano que las investigaciones se encuentran en manos de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y no sólo incluyen delitos de abuso, también violaciones contra el sacramento de la confesión. Los casos (siete en total) no están relacionados con el iniciador de ese instituto religioso, Marcial Maciel Degollado, quien ya fue encontrado culpable de ataques contra ex seminaristas.

En febrero Velasio De Paolis viajó a México por primera vez desde que fue designado por Benedicto XVI como su delegado personal para conducir un itinerario de reforma a la Legión de Cristo, azotada por una profunda crisis interna a causa de los escándalos de Maciel. Asistió a un congreso misionero en León (Guanajuato) y visitó algunas comunidades. Luego se trasladó a la capital del país donde, entre otras actividades, sostuvo una reunión con más de 100 miembros del movimiento Regnum Christi.

Durante ese encuentro, realizado a puertas cerradas y que duró más de seis horas, el cardenal habló de todo: del pasado, del presente y del futuro de la obra. Y criticó a aquellos que exigen la máxima transparencia, especialmente los medios de comunicación. También se refirió al fundador: “este personaje actuó de un modo no conforme a las enseñanzas y a la moral de la Iglesia, que lo ha privado de su cargo, pero el resto ¿es necesario saberlo? No lo sé”.

Además reconoció: “hemos encontrado los casos de algunos sacerdotes que desgraciadamente no dan lustro ni belleza al sacerdocio. Pero hay que redimensionar las cosas. No sé si todavía hay cristianos tan sencillos que piensan que por el simple hecho de ser sacerdote, todo sacerdote es santo, inocente e incontaminado. Digamos que son personas expuestas. Sí hay estas personas, se trata siempre de una minoría”.

“Se busca eliminarlos, se busca poner remedios. Es lo que se ha hecho y estamos haciendo. Trabajamos en pleno acuerdo con la Santa Sede a través de dicasterios competentes. Estamos recorriendo este camino, pero no exageremos. En cualquier caso, este no es motivo para cambiar la propia vocación. Si tuviéramos que cambiar la propia vocación porque en la Iglesia hay pecado, ¿a dónde iríamos?”, agregó.

En aquel encuentro De Paolis no quiso dar nombres ni entrar en detalles. Pero su versión fue corroborada por una histórica consagrada del Regnum Christi, Nieves García Horcajada, quien renunció al movimiento el 28 de abril pasado tras pertenecer a él durante 28 años. Lo hizo con una carta pública en la cual reveló que ella misma hizo gestiones con las víctimas de abuso.

La mujer, de 48 años, escribió: “hablé con jóvenes que habían sido abusados sexualmente por legionarios que no eran ya el Padre Maciel (algo que ha sucedido en bastantes ocasiones), y los acompañé a denunciar ante el visitador correspondiente”. Y apuntó: “he denunciado con las autoridades correspondientes de la Iglesia, como pide el Santo Padre, al ver que algunos superiores los encubrían”.

Es la primera vez que la Sede Apostólica abre procesos por abusos sexuales a menores contra miembros de la Legión de Cristo más allá del fundador, que en 2006 fue obligado a una vida de oración penitencia y falleció casi dos años después, en enero de 2008.

En 2010 el Papa decretó intervenir a la congregación luego de varios meses de pesquisas internas conducidas por cinco obispos en todas las comunidades de los Legionarios en el mundo. Designó como su delegado personal a Velasio De Paolis, quien comenzó un proceso interno de reforma a mediados de aquel año. Los cambios hasta ahora impulsados no han conjurado la crisis, que se ha manifestado con numerosas deserciones entre seminaristas, sacerdotes y consagradas del Regnum Christi.

Nota Bene.- La tarde de este viernes los mismos Legionarios de Cristo difundieron, a través de sus páginas web oficiales, una nota en la cual reconocen estas investigaciones y ofrecen una larga reseña sobre su situación. Para leer el comunicado darle click a: “Atención a las acusaciones de delitos graves cometidos por Legionarios de Cristo”.

Más información en:

Confirma Vaticano que investiga denuncias contra Legionarios

Del Vatican Insider (ENG) (ITA)

Un grupo de miembros notables de la Pontificia Academia para la Vida (PAV) se han declarado en revuelta. Acusan a la cúpula de esa oficina de la Santa Sede de “traición sistemática” a los valores cristianos y de colaborar con programas que siguen una agenda contraria a las enseñanzas de la Iglesia. Están dispuestos a llevar su protesta al más alto nivel, porque afirman que se trata de una situación de “suma gravedad”.

Pero en la PAV consideran a los críticos como una “pequeña minoría” que, con sus acciones, dificultarían al organismo llevar a cabo su misión. Así lo reportó el Vatican Insider (en esta noticia).

Uno de los detractores es el profesor Josef Seifert, presidente del Senado de la Academia Internacional de Filosofía del Principado de Liechtenstein. El 10 de abril pasado envió una extensa carta (completa aquí, en inglés) al presidente de la PAV, el obispo del Opus Dei Ignacio Carrasco de Paula, en la cual expresó su “profundo sentimiento de tristeza” y una “enorme preocupación” por el “gran peligro” de que la academia pierda su “pleno y puro compromiso con la verdad”.

Para Seifert la PAV vivió el “peor día de su historia” el 24 de febrero pasado, cuando tuvo lugar en Roma una conferencia para abordar los temas de la fecundación y el tratamiento de la infertilidad. Y sustentó sus dichos en ocho razones.

Según el profesor la mayoría de las ponencias impartidas ese día, cinco sobre un total de siete, no sólo prescindieron de cualquier explicación relacionada con la moral católica sino que se refirieron únicamente a métodos como la píldora, la inseminación artificial y la fertilización in vitro. Y precisó que los juicios éticos de los cinco expositores “fueron un asalto directo a la enseñanza de la Iglesia y la verdad”.

“Los periodistas que darán a conocer esta conferencia o una publicación de la PAV sobre estas ponencias, lo que espero que nunca ocurra, difundirán exactamente lo opuesto a la enseñanza de la Iglesia como si fuera algo promovido por nuestra Academia. La imagen exterior de la misma y de la Iglesia ha sido gravemente herida y dañada por este evento”, estableció.

A las quejas se sumó Mercedes Arzú Wilson, presidenta de la Fundación para la Familia de las Américas y de la Organización Mundial de la Familia, también integrante de la Pontificia Academia para la Vida quien expresó su inconformidad en declaraciones a la Agencia Católica de Información.

La crisis interna en la Academia ha tenido ya consecuencias tangibles, como la cancelación del Congreso Internacional Sobre la Investigación con Células Madre que iba a llevarse a cabo del 25 al 28 de abril en El Vaticano. Según la versión oficial el encuentro habría sido cancelado por la falta de fondos, lo cierto es que su organización no estuvo exenta de polémicas.

Los mismos detractores de la conferencia sobre infertilidad se opusieron al congreso sobre células estaminales, argumentando que entre los ponentes de esta segunda iniciativa se incluyeron destacados promotores y practicantes del uso de células embrionarias para la investigación, defensores incluso de la clonación humana. Todas cuestiones contrarias a las enseñanzas de la Iglesia.

Programado en esos términos el congreso provocó una encendida controversia al interior de la Curia Romana, cuyo resultado natural fue su cancelación “por órdenes superiores”. Esa determinación habría irritado a algunos oficiales de la Academia y provocado una ruptura definitiva con los críticos. Una situación que, lejos de haber conjurado la crisis, la ha profundizado.

Así las cosas los académicos indignados quieren expresar su desazón al mismo Papa Benedicto XVI y a sus principales colaboradores. Y se están preparando para denunciar que las malas alianzas promovidas en el seno de ese dicasterio del Vaticano corren el riesgo de “destruir la enseñanza de la Iglesia y más precisamente de Juan Pablo II sobre la vida, el amor, la sexualidad humana y la familia”.

México tiene un “tabú” religioso en su historia. Se trata de la Cristiada, el movimiento en defensa de la libertad religiosa que surgió como respuesta a una feroz persecución anticatólica. En su primera parte duró de 1926 a 1929 y dio a ese país numerosos mártires, tanto santos como héroes. Por años la historiografía oficial ignoró completamente ese capítulo incómodo, sobre el cual acaba de echar luz una película con actores de Hollywood, un filme que es ya un éxito de taquilla.

Se llama igual que el movimiento, “Cristiada” y entre sus protagonistas cuenta con personalidades de fama internacional: Andy García, Eva Longoria y Peter O’Toole, además de las actuaciones de Karyme Lozano, Rubén Blades o Néstor Carbonell. En la semana de su estreno se colocó como la cinta más vista en México, con 270 mil espectadores.

La película ofrece, con las debidas licencias cinematográficas, un relato convincente de la gesta protagonizada por algunos de los líderes “cristeros”: católicos que se levantaron en armas contra la cancelación de todos los actos de culto público impuesta por el “supremo gobierno”. Al grito de ¡viva Cristo Rey! Un grupo de campesinos lucharon por su fe y por tener la libertad de profesarla en público.

El choque entre las fuerzas del gobierno, encabezado entonces por el presidente Plutarco Elías Calles, y la resistencia católica dejó numerosas víctimas en ambos bandos (se hablan de más de 70 mil). La mayoría de los cristeros perecieron después de 1929 y como consecuencia de unos acuerdos de alto al fuego, suscritos por las autoridades con dos obispos y con un pretendido aval de la Santa Sede. Los arreglos se convirtieron en una trampa mortal para los disidentes, que en lugar de recibir la amnistía fueron literalmente cazados y asesinados.

Para uno de los máximos estudiosos de ese periodo, el sacerdote español Fidel González Fernández, los acontecimientos ligados a la Cristiada captan cada vez más atención porque se trata de una “historia dramática, obligada y condenada al silencio por el poder durante más de 70 años (y que ahora) está explotando como un tsunami incontenible, arrollando esa muralla de hierro con la que se ha pretendido no sólo silenciarla, sino incluso borrarla de la memoria histórica de la gente en México y fuera”.

En un libro de dos tomos y mil 700 páginas titulado “Sangre y corazón de un pueblo. Historia de la persecución anticatólica en México y sus mártires”, González Fernández recopiló cientos de testimonios sobre los cristeros. Relatos enterrados en el corazón de un pueblo eminentemente católico pero que, durante gran parte del siglo XX, fue gobernado por masones y laicistas agrupados en el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En este contexto la defensa de la libertad religiosa se volvió un tabú. Por eso como lema de la película Cristiada se eligió la frase: “La historia de México que te quisieron ocultar”.

“Creo que ese subtítulo sintetiza muy bien el fondo de una historia opresivamente silenciada. Esta es la auténtica revolución mexicana, la que vio como protagonista a todo un pueblo. Se trató de un fuerte movimiento popular ante la hostilidad ciega y cruel del Estado radical masónico que llevó su ideología hasta el fin. La sublevación fue masiva y unánime en los pueblos del centro-oeste. Hombres, mujeres, niños confluían como para una peregrinación, seguros de obligar al gobierno a capitular. El ejército los recibió a tiros, con fuego de ametralladoras o con bombardeos aéreos. Y el gobierno, empecinado, continuó su represión”, aseguró González.

Y agregó: “por todo ello el Estado oficial se empeñó en tapar los hechos, y fue seguido por toda una amplia historiografía oficial e ideológicamente alineada con él. No era ‘políticamente correcto’ hablar del tema que o se ocultaba o se negaba. Por su parte la Iglesia mexicana temió por mucho tiempo las represalias y trató de seguir la línea de una conciliación posible a base de un propio resignado silencio. Preferían vivir en una paz efímera y evitar que continuasen corriendo ríos de sangre. El tema es todavía hoy objeto de contrastes en el campo de la discusión histórica. Pienso que esta película, con actores famosos, puede contribuir a romper este tabú. O conjura del silencio”.


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